El ex velocista olímpico y paralímpico fue sentenciado inicialmente a seis años en prisión.
Debido a su buena conducta, podría quedar en libertad bajo arresto domiciliario.
El deportista desestimó la acusación fiscal e insiste en que el hecho fue un accidente.
El juez indicó que es imposible por ahora acusar al inculpado y que no existe un peligro de fuga.
"He matado a mi chica, que Dios me lleve" habrían sido las palabras utilizadas por el atleta.
El CFA advirtió que se podría concretar "el cuarto incumplimiento consecutivo de la meta de Balance Estructural (BE), que incluso podría ser de un nivel mayor a lo proyectado debido a riesgos de desviaciones en los ingresos y gastos fiscales".