En las celebraciones de Fiestas Patrias aumenta el consumo de carnes, empanadas, anticuchos, choripanes y otras preparaciones, tanto en hogares como en las fondas, restaurantes y puestos de comida.
En este contexto, los expertos y expertas hacen un llamado a reconocer las condiciones de los alimentos y adoptar las medidas de seguridad, lo cual es fundamental para prevenir las enfermedades transmitidas por alimentos en malas condiciones.
La académica de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, la máster Noelia Barrera, explicó que dentro de las comidas, la que hay estar más atento es con la carne, ya que si está “deteriorada, puede presentar señales evidentes, pero también un alimento contaminado con microorganismos capaces de causar enfermedad puede mantener una apariencia, olor y sabor aparentemente normales”.
La docente agrega que “una carne fresca debería tener una superficie firme y ligeramente húmeda. Cuando comienza a deteriorarse, puede aparecer un olor fuerte, desagradable o diferente al habitual, además de una superficie pegajosa, viscosa o excesivamente blanda”.
Además de estos signos, se puede sumar la coloración, ya que pueden ocurrir tonos verdosos, negruzcos o una apariencia poco uniforme. Sin embargo, Barrera enfatiza que el color por sí solo no permite determinar si una carne es segura, ya que puede experimentar cambios normales debido a la oxidación o al almacenamiento. “Frente a la duda, no se debe probar el alimento para comprobar ‘si está bueno’: lo más seguro es no consumirlo”, advirtió.
¿Qué observar al comer fuera de la casa?
Durante Fiestas Patrias, algunas personas optan por comer en fondas u otros puestos de comida. En estos casos, la académica recomendó preferir consumir alimentos en establecimientos autorizados sanitariamente y observar las condiciones generales de higiene, preparación y conservación de los alimentos.
“El lugar debería mantenerse limpio y los alimentos protegidos del polvo, los insectos y la contaminación ambiental. También es importante evitar preparaciones donde exista contacto entre carnes crudas y alimentos que ya están listos para consumir”, detalló Barrera.
La temperatura constituye otro elemento clave. Las preparaciones que se sirven calientes tienen que llegar efectivamente a la temperatura adecuada, por lo que conviene desconfiar de carnes, anticuchos y otros productos que permanecen durante largos períodos tibios o a temperatura ambiente, especialmente si están expuestos al sol.
“No deberíamos recibir carnes evidentemente crudas en el centro. Aun así, no hay que confiar exclusivamente en el color para evaluar una cocción”, dijo.
Diarrea, vómitos y fiebre entre los principales síntomas
El consumo de alimentos contaminados puede provocar enfermedades transmitidas por alimentos debido a la presencia de microorganismos o toxinas. “Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran diarrea, dolor o cólicos abdominales, náuseas, vómitos y fiebre“, indicó.
Frente a lo mismo, agregó que los síntomas pueden comenzar pocas horas después de consumir el alimento o aparecer incluso varios días más tarde, dependiendo del microorganismo involucrado. Si bien algunos cuadros son autolimitados, algunos pueden generar deshidratación u otras complicaciones.
“Una de las ideas que debemos evitar es pensar que, si un alimento no olía mal, entonces no podía estar contaminado. Algunas bacterias patógenas no modifican de manera evidente el olor, el sabor o el aspecto del alimento”, enfatizó.
¿Qué hacer en el caso de una intoxicación?
Si después de consumir una carne o preparación presenta síntomas leves, como diarrea, náuseas o vómitos, la principal recomendación es mantener una adecuada hidratación. Para ello, se deben consumir líquidos en pequeñas cantidades y de manera frecuente.
“Se debe solicitar evaluación médica ante la presencia de sangre en las deposiciones, fiebre alta, diarrea que persiste durante varios días, vómitos repetidos que impiden mantener líquidos o signos de deshidratación, como boca muy seca, mareos al ponerse de pie o una disminución importante de la cantidad de orina”, aconsejó.
Además, se requiere una evaluación más urgente cuando existe compromiso importante del estado general, desorientación, pérdida de conciencia, dificultad respiratoria, deshidratación intensa o un deterioro rápido. En niños pequeños, personas mayores, embarazadas o personas inmunocomprometidas, Barrera recomendó tener un umbral más bajo para consultar.
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