El brigadier (r) Arturo Aranda llegó hasta el Penal Cordillera pero no pudo entrar como cualquier miércoles debido a “que se suspendieron todas las visitas” por razones de seguridad, según le comunicaron en el lugar. A su juicio, el recinto no cuenta con todas las comodidades especiales, como piscinas y cancha de tenis, como se ha especulado.
“El encierro es igual. Están sometidos a una presión psicológica tremenda, rodeados de alambres de púas y una serie de elementos de seguridad para evitar escapes. No tienen ningún beneficio”, aseguró Aranda.
El exministro de Hacienda abordó el triunfo de José Antonio Kast, el estado de la centroderecha tradicional y advirtió las complejidades fiscales de cumplir con un recorte de US$ 6.000 millones en 18 meses.