Más de mil trabajadores de la empresa Brinks comenzaron este lunes una huelga en demanda de mejoras laborales. La medida se suma a la paralización iniciada la semana pasada por funcionarios de Prosegur.
Los trabajadores de Brinks sostienen que desde la empresa no existe interés para negociar un reajuste de sueldos, lo que motivó a que concretaran la paralización debido a la fallida negociación colectiva que encabezaron. Además califican de “miserable” la realidad de sueldos en el sector y sostienen que hacer más de 100 horas extras para lograr un salario que les permita vivir “dignamente”.
El paro, que es indefinido, preocupa debido a los problemas de abastecimiento que se podrían generar tanto en los cajeros automáticos como en los bancos. De hecho, se considera que la situación podría afectar a casi el 80 por ciento de los dispensadores de dineros en el país.
En ese contexto, las institucions bancarias llevan adelante planes de contingencia ante esta situación y la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF) monitorea el funcionamiento de los sistemas.
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