Columna de Fernanda San Martín: Lo que nos une

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Hay causas que uno apoya. Hay otras que, con el tiempo, se vuelven parte de la propia historia. Para mí, Teletón es una de ellas.

Durante seis años, me he encontrado con personas que me han hecho mirar de otra manera aquello que damos por sentado. He conocido un bello trabajo y cuando me preguntan por qué me sumo, me cuesta responder con una sola razón. Podría hablar de rehabilitación, inclusión, del apoyo a las familias y a quienes cuidan. Todo eso es cierto. Pero mi razón está un poco más atrás. Tiene que ver con lo que me ocurre cuando pongo lo que soy al servicio de otros.

Vivimos en una sociedad que nos invita a competir y a destacar. Sin embargo, todo eso adquiere un sentido distinto cuando dejamos de preguntarnos solamente “¿qué puedo lograr?” y comenzamos a preguntarnos “¿para qué puede servir lo que sé y lo que soy, desde donde hago lo que hago?”. Colaborar también es donar tiempo, compartir conocimiento o abrir una puerta.

Todos tenemos la experiencia que cuando uno deja de mirar desde afuera y se involucra, la historia cambia. Cuando le ponemos rostro, descubrimos cómo lo que sabemos y lo que somos puede ayudar a la vida de otros y ayudamos en nuestra propia vida. Así lo he vivido en Teletón, donde la inclusión deja de ser un concepto. Es una niña, un niño o un joven con nombre e historia. Invito a todos, al menos una vez en la vida, visiten el instituto de su región y comprendan su impacto en miles de vidas.

Quizás por eso me gusta tanto la idea de “lo que nos une”. Porque lo que nos une es la decisión y valentía de reconocer que nuestras posibilidades están conectadas con las de los demás. Y en el origen de esa decisión, está el amor. Lo he visto en el programa de emprendimiento y acompañamiento a mujeres que cumplen el rol de cuidado. Para ellas fue una oportunidad de crecer y sentirse apoyadas, y quienes las acompañamos también salimos transformadas. Ese es el amor que no quiere quedarse en palabras, sino que busca transformarse en acción.

Entendí que no hay alguien que da y otro que recibe, sino un encuentro que nos transforma a ambos. Cuando ponemos lo que somos al servicio de otros, no solo cambiamos algo afuera. También algo cambia dentro de nosotros. Somos mejores personas, y más felices cuando colaboramos.

La inclusión no se declara. Se construye entre muchos, en los institutos, pero también en los colegios, en el trabajo y en la forma en que diseñamos oportunidades, para que ninguna familia ni su entorno quede fuera. Para eso se necesitan personas dispuestas a involucrarse, que entiendan que ayudar es reconocer que todos, en algún momento, necesitamos de los demás. Es quitar las barreras que muchas veces nosotros mismos pusimos.

Y cada año, Teletón nos muestra de lo que somos capaces cuando nos juntamos. Un país entero que, más allá de sus diferencias, se mueve por otros. Esa generosidad compartida nos inspira y nos recuerda que lo mejor de nuestro país se construye colaborando.

Colaborar con Teletón es preguntarnos qué puedo hacer yo desde mi lugar. Si cada uno pone al servicio de otros aquello que sabe, aquello que puede y aquello que es, nuestras capacidades pueden convertirse en algo mucho más grande. Podemos descubrirnos en la certeza de que hay mucho más que nos une de lo que imaginábamos.

Súmate a lo que nos une.


* Fernanda San Martín Gougain es amiga de Teletón y fundadora de Gougain Arquitectos.

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