El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, sorprendió este viernes con un tono más duro sobre la inflación en su primer discurso como titular de la institución, pronunciado en el simposio de Jackson Hole.
El mensaje contrastó con la ambigüedad que había mostrado en conferencias de prensa anteriores, y el mercado lo interpretó como una señal de que la Fed podría inclinarse hacia un alza de tasas en su próxima reunión de septiembre.
Warsh indicó que el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE), medida preferida de la Fed para seguir la inflación, se ubica en 3,7% en doce meses, con una variación de poco más de 4% al medir los últimos seis meses.
El presidente de la institución explicó que, al desagregar los 199 componentes individuales de ese índice, 54% de los bienes y servicios de la canasta mostraron alzas de precios superiores a 3% en el último año, una cifra por debajo del máximo de 77% registrado tras la pandemia, pero todavía muy superior al nivel de 32% observado en las décadas previas a esa crisis.
El presidente de la Fed calificó como modesto el avance registrado en los últimos dos años en materia de inflación, y afirmó que los datos del verano, mejores de lo esperado, no permiten concluir que las tendencias subyacentes hayan mejorado de manera significativa.
“Debemos tener confianza en que la inflación subyacente se está moviendo hacia nuestro objetivo, de manera clara y a una velocidad suficiente. De lo contrario, tenemos trabajo por hacer“, afirmó Warsh.
El titular de la Fed sostuvo además que la responsabilidad de 65 meses de inflación elevada sostenida recae directamente en el banco central, y afirmó que ese es precisamente el lugar donde debe estar esa responsabilidad.
En ese sentido, fue enfático en señalar que el objetivo de estabilidad de precios de 2%, medido a través del índice PCE, constituye una meta firme y fija para la Reserva Federal, y remarcó que la estabilidad de precios no ocurre por sí sola, ni que la inflación tienda necesariamente a converger de manera automática hacia ese nivel.
Warsh evita comprometerse con una señal explícita sobre las tasas
Pese al tono más duro, Warsh evitó comprometerse con una señal explícita sobre el rumbo de las tasas de interés, bajo un enfoque que definió como de disciplina y no de decisión anticipada.
El presidente de la Fed explicó que su gestión buscará construir modelos más confiables y reglas más robustas para la conducción de la política monetaria, reconociendo al mismo tiempo que la precisión en las proyecciones económicas sigue siendo, por ahora, más una aspiración que una certeza.
En ese sentido, el analista de mercado de Capitaria, Agustín Vargas, resaltó que Warsh fijó como condición para relajar la política monetaria tener “confianza en que la inflación se mueve hacia el objetivo, claramente y a velocidad suficiente”, y evitó explícitamente dar forward guidance, bajo la consigna “disciplina, no decisión“, dejando la definición de la reunión de septiembre sujeta a los datos que se conozcan antes de esa fecha.
“Según CME FedWatch, la probabilidad de que la Fed mantenga la tasa en 350-375 puntos base para el 16 de septiembre pasó de 68,1% el día previo al discurso a 54,3% más temprano hoy, y ahora se ubica en 42,6%. En paralelo, la probabilidad de un alza de 25 puntos base subió de 31,9% a 45,7% y luego a 57,4%, quedando por primera vez como el escenario mayoritario“, añadió.
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