Déficit estructural: Ex ministro Felipe Larraín acusa al gobierno dañar “fuertemente la credibilidad del manejo fiscal” de Chile

Por CNN Chile

17.02.2026 / 10:12

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"Las metas fiscales no se han cumplido y los decretos de política fiscal han sido modificados sin mediar una crisis externa o interna y sin existir causas extraordinarias. Lo que ha ocurrido en los últimos tres años ha sido una sobreestimación inusual y persistente de los ingresos fiscales, sin el necesario ajuste del gasto cuando quedó en evidencia el error de proyección", complementó.


El exministro de Hacienda, Felipe Larraín cuestionó las últimas cifras de déficit fiscal dadas a conocer por el gobierno de Gabriel Boric y que se situaron en -3,5% del PIB.

A través de una columna en El Mercurio, Larraín aseguró que “en el primer decreto de este gobierno, firmado por el Presidente Boric у por el ministro de Hacienda Mario Marcel, se proponía pasar desde un déficit estructural estimado en 3,3% del PIB en 2022 a 0,3% del PIB en 2026″.

“A su vez, este decreto estableció, por primera vez en nuestra historia, un nivel prudente de deuda pública de 45% del PIB. Así, se estableció una intención de consolidar las cuentas fiscales, prácticamente cerrar el déficit estructural en cuatro años y estabilizar la deuda pública por debajo del nivel prudente al final de la administración. Era un decreto fiscalmente responsable. Sin embargo, con el paso del tiempo, estos objetivos fueron cambiando”, complementó.

Es así como el exjefe de las arcas fiscales afirmó que “la última modificación ocurrió el año pasado: tras reconocer un significativo incumplimiento de la meta fiscal en 2024, se fijó una meta de déficit estructural de 1,6% del PIB para 2025, y de 1,1% del PIB en 2026. Con estas cifras a la vista, el Congreso discutió la ley de presupuestos de este año. Sin embargo, hace pocos días el Informe de Finanzas Públicas del cuarto trimestre mostró que 2025 cerró con un déficit estructural de 3,6%, y ello después de la criticable operación de Corfo”.

“Esta cifra -continuó Larraín- más que triplica la meta con la que se hizo el presupuesto del año pasado (1,1% del PIB), es dos puntos porcentuales más deficitaria (unos US$ 7 mil millones) que la meta vigente (1,6% del PIB) y también es superior a la proyección de 2,2% del PIB que se dio a conocer al país solo tres meses antes del cierre del año. En el mismo informe, el gobierno proyecta un déficit estructural de 2,7% del PIB para 2026, una cifra que supera ampliamente la meta vigente de 1,1% del PIB y es nada menos que ¡nueve veces! la meta de 0,3% fijada inicialmente por este gobierno”.

“Las metas fiscales no se han cumplido y los decretos de política fiscal han sido modificados sin mediar una crisis externa o interna y sin existir causas extraordinarias. Lo que ha ocurrido en los últimos tres años ha sido una sobreestimación inusual y persistente de los ingresos fiscales, sin el necesario ajuste del gasto cuando quedó en evidencia el error de proyección”, complementó.

Por lo anterior es que Larraín planteó que “los incumplimientos de la meta de balance estructural durante los últimos tres años han dañado fuertemente la credibilidad del manejo fiscal de nuestro país. A su vez, la magnitud de los déficits observados es insostenible. Urge una consolidación de las finanzas públicas y la única forma de recuperar esta credibilidad es definiendo metas exigentes, pero creíbles, para los próximos años y cumplirlas”.

Larraín, finalmente, proyectó lo que deberá afrontar el futuro gobierno de José Antonio Kast, que ya ha adelantado ajustes en materia económica.

“El ajuste fiscal comprometido por la nueva administración durante la campaña presidencial se hace hoy aún más necesario, e incluso podría ser insuficiente, dado el tamaño del desequilibrio fiscal que muestran las últimas cifras”, indicó.

Y cerró con que “el nuevo gobierno que asume en marzo deberá concentrar sus esfuerzos de los primeros meses en revisar el real estado de las finanzas públicas, sincerar las proyecciones de ingresos y comprometer un ajuste fiscal ambicioso pero alcanzable, que permita a las cuentas públicas retomar una senda sostenible durante los próximos años. No basta con tener una institucionalidad fiscal de excelencia si consistentemente se pasan a llevar sus compromisos”.