Óscar Martínez y los costos de la seguridad en El Salvador: “Bukele se vende como como el interlocutor con Dios en la Tierra”

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El periodista investigativo salvadoreño y jefe de redacción del medio ElFaro.net, Óscar Martínez, abordó la compleja situación de derechos humanos y el desmantelamiento institucional que atraviesa su país bajo la administración del presidente Nayib Bukele. En conversación con el programa Influyentes de CNN Chile, conducido por la periodista Paula Escobar, el autor ahondó en las paradojas del masivo apoyo ciudadano al mandatario y el alto costo de la erradicación de las pandillas.

Según detalló el comunicador, quien actualmente ejerce su labor desde el exilio debido a la persecución estatal, el fin de la criminalidad callejera trajo consigo una violenta política de encarcelamiento masivo. En esta línea, Martínez fue tajante al señalar el impacto del régimen de excepción: “Lo que Bukele ha hecho es convertir a El Salvador en el país con la tasa carcelaria más alta del mundo”. Asimismo, advirtió que organizaciones internacionales apuntan a que se podrían estar cometiendo crímenes de lesa humanidad al interior de los recintos penitenciarios, donde “la tortura ha vuelto a ser sistemática contra gente que no tiene condena, ni tatuaje, ni antecedentes penales”.

El segundo tema noticioso que cruzó la entrevista fue la construcción de la figura mesiánica del mandatario y el temor silencioso que impera en la sociedad salvadoreña. El editor de ElFaro.net explicó que el gobernante exige lealtad absoluta y que “Bukele se vende como alguien que está por encima de la población, casi (…) como el interlocutor con Dios en la Tierra”. Pese a que cuenta con un apoyo superior al 80%, el periodista aseguró que los ciudadanos viven un “amor con miedo”, ya que tienen temor a dar declaraciones públicas sobre el aumento del costo de la vida y la pobreza. “El Salvador ha olvidado la lógica de que a los políticos se les exige, no se les agradece, como si nos estuvieran haciendo un favor”, cuestionó.

Finalmente, frente a los debates regionales sobre la seguridad pública y el combate al crimen organizado, Martínez descartó que la solución pase por vulnerar el Estado de Derecho o desplegar a las Fuerzas Armadas en las calles. A su juicio, los militares deben mantenerse en los cuarteles y la responsabilidad recae en contar con policías y fiscalías con altas capacidades técnicas y sin corrupción. “La democracia bien ejecutada ofrece posibilidades reales de luchar contra un grupo del crimen organizado”, concluyó el experto.

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