(CNN) — El rey Carlos III quería que todas las miradas estuvieran puestas en la IA, mientras se preparaba para organizar una importante cumbre para debatir sobre esta controvertida tecnología.
Pero esas esperanzas se hicieron añicos después de que un nuevo escándalo real acaparara las portadas horas antes de que comenzara la reunión del jueves, amenazando con eclipsar el encuentro tecnológico y sumiendo al clan en la agitación.
“El asombroso arrebato de Carlos días después de la muerte de Diana”, rezaba la portada del Daily Mail, mientras que el Daily Telegraph titulaba: “Palacio responde al hermano de Diana”.
El Palacio de Buckingham emitió el miércoles un inusual desmentido después de que Charles Spencer, hermano de la fallecida princesa Diana, dijera que Carlos le había dicho días después de su muerte que “pronto la olvidaremos”, según un extracto de su próximo libro publicado por el Daily Mail.
Spencer afirma que Carlos —entonces príncipe de Gales— se lanzó por teléfono a una “diatriba llena de ira” tras la muerte de Diana, después de que Spencer sostuviera que su hermana no habría querido que William y Harry participaran en su cortejo fúnebre.
Nuevas afirmaciones publicadas el jueves en otro extracto del Daily Mail sugerían que Carlos “sonaba eufórico, como alguien que ha ganado la lotería”, al hablar con Spencer la misma noche de la muerte de Diana. CNN no ha tenido acceso al libro de Spencer, titulado Swan Song: Diana, My Sister, antes de su publicación el próximo mes.
La fallecida princesa de Gales murió en agosto de 1997 tras sufrir lesiones internas como consecuencia de un accidente automovilístico a gran velocidad en París. Sus hijos, que entonces tenían 15 y 12 años, caminaron días después en el cortejo fúnebre junto a Carlos, de quien ella estaba divorciada.
Las memorias de Spencer se remontan a un periodo especialmente delicado para la familia real.
Conocida como la “Princesa del pueblo”, Diana era una figura muy querida en el Reino Unido y en todo el mundo, cuya prematura muerte, a los 36 años, conmocionó a la nación. La respuesta inicial de la familia real a su muerte fue criticada por ser excesivamente hermética, lo que desencadenó una grave crisis constitucional y un amplio rechazo público.

De izquierda a derecha: el conde Spencer, el príncipe William, el príncipe Harry y el príncipe Carlos observan el féretro de la difunta princesa de Gales el día de su funeral. Tim Graham/Getty Images
En respuesta a las últimas afirmaciones, el Palacio de Buckingham puso en duda el criterio personal de Spencer tras la muerte de Diana, una intervención inusual, incluso según las propias palabras del palacio, y que da cuenta de la magnitud de la crisis a ojos de “la Firma”, como se denomina en ocasiones a la familia real.
“Aunque por principio no hacemos comentarios sobre libros, Su Majestad es consciente de que el dolor por la pérdida de un hermano puede nublar la razón, afectar al juicio y alterar los recuerdos de maneras que otros no perciben, incluso muchos años después de una pérdida semejante”, declaró un portavoz del palacio.
Para algunos observadores de la realeza, la respuesta de la Firma evocó el reproche de la difunta reina Isabel a varias acusaciones demoledoras formuladas por el duque y la duquesa de Sussex en 2021, después de que la pareja abandonara el Reino Unido rumbo a Norteamérica tras apartarse de la vida de la realeza.
“Los recuerdos pueden variar”, dijo entonces la reina.
Fragmentos del libro también detallan la percepción de Spencer sobre la infeliz relación de su hermana con Carlos, incluidas las afirmaciones de que ella encontró una pulsera que su entonces prometido había comprado para Camilla y que, posteriormente, intentó romper el compromiso. Asimismo, se alega que Carlos le dijo “gordita” poco después de comprometerse, un comentario que Diana —quien padecía un trastorno alimentario— consideró “devastador”.
Muchas de estas anécdotas ya habían sido relatadas anteriormente por diversos biógrafos y medios de comunicación. Al ser consultado por CNN este jueves sobre estos últimos fragmentos, el Palacio declaró que “no tenía nada más que añadir” a su comunicado del miércoles.
Nuevos dolores de cabeza
Este año comenzó de manera particularmente turbulenta para la familia real británica, incluido el arresto del hermano de Carlos, Andrew Mountbatten-Windsor, el día de su 66º cumpleaños, bajo sospecha de conducta indebida en el ejercicio de un cargo público mientras el expríncipe se desempeñaba como enviado comercial del Reino Unido.
Mountbatten-Windsor renunció al cargo en 2011 tras recibir duras críticas por sus vínculos con el delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein. Ha negado tajantemente haber cometido irregularidad alguna en sus relaciones con Epstein y también ha negado haber obtenido algún beneficio personal de su función como enviado comercial británico, según informes de medios británicos.
Tras un verano más tranquilo, el clan esperaba probablemente terminar el año sin escándalos, pero la próxima publicación de las memorias de Spencer, poco después del sorpresivo regreso del príncipe Harry y Meghan al país, plantea una serie de nuevos quebraderos de cabeza para la familia.
En medio de la agitación, los miembros de mayor rango de la familia llevarán a cabo este jueves una intensa jornada de compromisos reales.
El jueves, Harry hizo su primera aparición pública desde que regresó al Reino Unido con su familia el mes pasado, al asistir a la ceremonia inaugural de los premios Invictus Spirit en Londres.
Ni Harry ni Meghan desempeñan funciones como miembros activos de la realeza tras su regreso, pero la aparición prevista del príncipe indica que no planea rehuir la atención pública.
El rey Carlos emitió una carta a principios de este mes aclarando que la pareja debía ser tratada como “ciudadanos particulares”, una medida que, según un portavoz de los Sussex, habría “sorprendido” a Harry y Meghan.
La pareja y sus hijos, el príncipe Archie, de 7 años, y la princesa Lilibet, de 5, se han mantenido en gran medida alejados del foco mediático desde su regreso.
Pero no han resultado inmunes a todos los problemas; en particular, tomaron la decisión de cambiar a sus hijos de colegio apenas unos días después del inicio del nuevo curso académico, alegando cuestiones prácticas de seguridad.
Esa decisión se produjo después de que los medios británicos informaran de que a Meghan se le había concedido una nueva revisión de sus medidas de seguridad por primera vez desde que abandonó sus funciones reales, otro punto de fricción entre la pareja y el resto de la familia.
Mientras tanto, el príncipe y la princesa de Gales, el príncipe William y su esposa Kate, realizarán el jueves su primera visita oficial a la isla de Bute, en Escocia, según informó PA Media.
Con información de Lauren Kent, de CNN.
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