El paradero de Mohamed Morsi, presidente destituido de Egipto, es incierto, si bien los militares han comunicado que está detenido en un cuartel de la Guardia Republicana, nadie lo ha visto desde ocurrido el Golpe de Estado.
Por eso es que los adherentes al ex mandatario han salido nuevamente a las calles a pedir la liberación su liberación, como también su restitución en el poder. Pero los militares no han entregado respuestas a las peticiones.
Osama Morsi, hijo del ex presidente, declaró a los medios que lo hecho a su padre es ilegal y que no representa la decisión democrática del pueblo egipcio. Hizo un llamado a la liberación de su padre y a la restitución de la democracia en su país.
La situación ha traspasado fronteras. Guido Westerwelle, ministro de RR.EE. de Alemania, pidió la liberación del ex mandatario y abogó por una solución pacífica al conflicto que afecta al país africano.
Desde el ministerio señalaron que tras la confirmación se "reforzó de inmediato el protocolo de vigilancia y control intensivo para prevenir riesgos asociados a este vector transmisor de enfermedades".