Lula llamó a consultas a su embajador en Argentina, Julio Bitelli, como primera medida. Más tarde, decidió retirar al embajador y reducir las relaciones a nivel de encargado de negocios, el pico máximo de tensión entre ambos países en décadas.

Del lado argentino, el Canciller, Pablo Quirno, sostuvo que no estaba en los planes del país una ruptura total de relaciones, en un intento por desescalar el conflicto, que por el momento se mantiene en ese estadio a la espera de las elecciones de octubre en el gigante sudamericano.

La inflación no da tregua

La última de las vicisitudes del mes fue el aumento de la inflación en julio. Después de tres meses a la baja, el costo de vida volvió a subir. Tuvo una variación del 2,1% y alcanzó un 33,8% en los últimos doce meses. En lo que va del año, la inflación acumulada es del 19,3%.

La caída de precios y la estabilidad cambiaria son dos de los principales activos que tiene el presidente Milei, que prometió en varios foros que la inflación desaparecería a mediados de 2026. Por eso, la noticia de una aceleración del costo de vida pega de lleno en los argumentos políticos centrales del Gobierno.

Es cierto también que el aumento de julio estuvo asociado a un fenómeno estacional: las vacaciones de invierno. El rubro Recreación y cultura lideró la medición con una suba del 5%, superando largamente al resto de los indicadores. Con el receso terminado, es posible que en agosto la inflación se acerque a un valor de equilibrio más cercano a los últimos meses. Pero sigue siendo un problema que ese nivel de precios se registre con una actividad económica que no despega.

Todos estos episodios han ido deteriorando la imagen del presidente, según la mayoría de los sondeos de imagen y opinión pública. Quizá por eso esta semana el Gobierno se ha acercado nuevamente a sus principales aliados políticos para empezar a discutir alianzas electorales de cara a 2026.

Milei cree que su rival principal será él mismo y en parte los números le dan la razón, debido a que ningún dirigente opositor se posiciona hasta hoy con la potencia suficiente para ser considerado una amenaza. Pero la reelección está en juego y crecen las preguntas sobre las posibilidades reales del presidente de ganar un nuevo mandato.