El Gobierno de México anunció una estrategia integral para contener la inflación. Además, ratificó acuerdos con distribuidores para fijar topes máximos en los precios de la gasolina y el diésel, con el objetivo de contener las presiones sobre el transporte, la logística y los alimentos.
(EFE).- El Gobierno de México presentó este jueves una estrategia integral para contener la inflación, basada en subsidios a combustibles, acuerdos con productores y cadenas comerciales, así como medidas para mejorar la logística de distribución de alimentos, luego de que el índice de precios pasó a 4,6 % en marzo.
La estrategia fue expuesta por el subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Carlos Lerma Cotera, quien subrayó que la inflación es una variable clave por su efecto directo sobre el consumo de los hogares y el poder adquisitivo.
La inflación anual se ubicó en 4,6 % en la última quincena de marzo, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), por encima del objetivo permanente del Banco de México de 3 %, aunque el Ejecutivo defendió que el nivel permanece dentro de rangos históricamente manejables.
Lerma situó el comportamiento reciente en perspectiva histórica, al recordar episodios inflacionarios significativamente más elevados, como el choque derivado de la liberalización de gasolinas en 2017 y la presión global sobre materias primas tras la invasión rusa de Ucrania en 2022.
El funcionario atribuyó buena parte del repunte reciente a factores transitorios, especialmente en el componente no subyacente, impulsado por choques de oferta en productos agropecuarios.
Dijo que “particularmente en el tomate se observó en diciembre pasado en climas muy diferentes que afectaron los cultivos agrícolas” y que está “impactando precisamente en estos momentos por una falta de oferta”.
En este contexto, Hacienda detalló un paquete de medidas para limitar el traslado de costos al consumidor final. Entre ellas sobresalen los estímulos fiscales a combustibles mediante una reducción parcial de impuestos, herramienta utilizada desde 2018 para suavizar la volatilidad internacional de energéticos.
“Particularmente, estamos aplicando estímulos a las gasolinas”, explicó.
El Gobierno también ratificó acuerdos con distribuidores para fijar topes máximos en los precios de la gasolina regular y el diésel, con el objetivo de contener presiones sobre transporte, logística y alimentos.
“También recientemente la presidenta hizo un acuerdo con los gasolineros desde marzo del 2025, el precio de la gasolina regular se acordó que se mantuviera en niveles máximos de 23,99 (pesos) (1,39 dólares) y recientemente también hemos llegado a un acuerdo con los grupos gasolineros para que el diésel se mantenga en rangos que no excedan los 28 pesos (1,62 dólares) por litro”, señaló.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum respaldó la estrategia: “Aún con el incremento desmesurado en el precio de los combustibles por la situación en Medio Oriente, particularmente en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, de todas maneras, la inflación está contenida”.
La mandataria sostuvo que, sin la intervención del Estado vía subsidios fiscales, los precios de combustibles serían sustancialmente superiores.
El Gobierno también anunció mesas de trabajo con productores agrícolas, comercializadores y cadenas minoristas para corregir distorsiones en productos como jitomate, tortilla, papa y cebolla, cuyo encarecimiento presionó la inflación en marzo.