Una investigación por robos en un cementerio de Pensilvania derivó en el arresto de un hombre acusado de ocultar más de un centenar de restos humanos en su vivienda y una unidad de almacenamiento, en un caso que las autoridades califican como uno de los más perturbadores registrados en el estado en los últimos años.
Las autoridades de Pensilvania investigan un caso que ha generado conmoción por su extrema gravedad, luego de que una pesquisa por robos en un cementerio derivara en el hallazgo de decenas de restos humanos ocultos en una vivienda particular y una unidad de almacenamiento.
El detenido es Jonathan Gerlach, residente de Ephrata, quien fue arrestado tras ser sorprendido saliendo del cementerio Mt. Moriah, en la localidad de Yeadon, durante la noche del martes 6 de enero. Detectives que realizaban labores de vigilancia observaron al sospechoso portando una bolsa de arpillera y una palanca. Al inspeccionar su vehículo, los agentes encontraron numerosos huesos y cráneos humanos a la vista, lo que motivó su detención inmediata.
Según informaron las autoridades, Gerlach reconoció inicialmente haber sustraído restos óseos desde distintos mausoleos. Sin embargo, el alcance del caso se amplió de forma considerable tras el allanamiento de su domicilio y de un depósito asociado, donde se recuperaron más de 100 conjuntos completos o parciales de restos humanos.
El fiscal de distrito del condado de Delaware, Tanner Rouse, describió el escenario encontrado por los investigadores como “impactante” y “difícil de asimilar”, señalando que los detectives se enfrentaron a una escena comparable con una película de terror.
De acuerdo con los antecedentes entregados por la fiscalía, entre los restos hallados había osamentas correspondientes a adultos, niños e incluso bebés de pocos meses de edad. Algunos datarían de hace cerca de dos siglos, mientras que otros serían significativamente más recientes. En uno de los casos, los investigadores encontraron un cuerpo que aún conservaba un marcapasos, lo que refuerza la hipótesis de que no todos los restos eran antiguos.
Las autoridades indicaron además que los huesos estaban dispuestos de diversas formas dentro del inmueble, incluidos restos ensamblados entre sí, cráneos exhibidos en estanterías y fragmentos colgados en muros, lo que agravó la naturaleza del hallazgo.
Gerlach enfrenta un total de 496 cargos criminales, entre ellos abuso de cadáver, robo, recepción de propiedad robada, allanamiento y profanación de monumentos públicos y sitios de entierro históricos, una cifra considerada sin precedentes para este tipo de delitos en la región.
La investigación también se ha extendido al ámbito digital. Los fiscales analizan la posible vinculación del acusado con grupos en redes sociales dedicados a la compraventa de restos humanos, luego de que se detectaran publicaciones en las que aparecía posando con huesos y cráneos. Aún se intenta determinar si existía una red de comercialización y cuál era el propósito final de la acumulación de restos.