La victoria de Shah simboliza el rechazo de los jóvenes a la élite tradicional en la política.
(EFE) – Bajo sus características gafas de sol, ya convertidas en un icono, Balendra Shah, conocido como Balen, asumió este viernes el cargo de primer ministro de Nepal tras imponerse con una amplia mayoría en las elecciones del pasado 5 de marzo.
Ingeniero de formación y figura destacada del rap underground del país, Shah construyó su popularidad denunciando en sus letras la corrupción, la desigualdad y la frustración de una generación que se sentía excluida del sistema.
Ese mismo discurso, amplificado durante años en su música, fue el himno de una revolución juvenil que prendió fuego a las principales sedes institucionales y tumbó en menos de 24 horas al anterior gobierno el pasado septiembre.
Las protestas del movimiento “Generación Z” dejaron más de 70 muertos y 2.000 heridos en Nepal, en su mayoría jóvenes menores de 30 años, y abrieron el camino a una transición marcada por el empuje de las nuevas generaciones frente a la vieja élite comunista en el poder.
Una promesa “underground”
A diferencia de otros líderes, Shah ha construido su perfil al margen de las estructuras tradicionales, apoyándose en las redes sociales y en un mensaje directo centrado en una amplia reforma del sistema.
Nacido en 1990 en Katmandú, se dio a conocer en la escena musical tras ganar en 2013 una popular batalla de rap, con letras críticas que reflejaban el malestar de una generación desencantada. Su perfil público se reforzó tras el terremoto de 2015, cuando participó en labores de rescate y reconstrucción.
Cursó sus estudios de ingeniería en Katmandú y posteriormente se mudó al sur de la India. En 2022 dio el salto a la política al ganar la alcaldía de Katmandú como candidato independiente gracias a las letras que siguieron ganándose el apoyo de los jóvenes.
“Su estilo combina mensajes populistas, conexión digital con los votantes jóvenes y una disposición a enfrentarse a instituciones poderosas. Se adaptó a lo que la gente quiere: menos palabras y más acción”, explicó a EFE el analista político Sanjeev Humagain.
Su salto total a la política se consolidó los últimos meses de 2025, cuando se incorporó al Partido Nacional Independiente (Rastriya Swatantra Party, RSP) y lideró una candidatura que capitalizó la herida y el impulso que dejaron las protestas.
El pulso en el bastión de Oli
Su candidatura fue inicialmente recibida con escepticismo, pero durante la campaña empezó a captar el voto de electores desencantados con los partidos tradicionales de todas las edades.
En una campaña marcada por una inusual cercanía con los votantes, que lo abrazaban, lo detenían por la calle y coreaban su nombre, Shah decidió presentarse a las elecciones de marzo en la circunscripción de Jhapa-5, el bastión político del ex primer ministro K.P. Sharma Oli, referente del comunismo en el país.
El resultado confirmó el alcance de ese pulso. Shah obtuvo 68.348 votos frente a los 18.734 de Oli, en una victoria que sorprendió al establishment y simbolizó el rechazo a la élite turnista en uno de sus enclaves históricos.
Un liderazgo bajo presión
Convertido en el rostro del cambio, Shah ha llegado al poder impulsado por el apoyo joven y un discurso que desafía las estructuras de gobierno establecidas, que ahora debe institucionalizar.
El Ejecutivo deberá posicionarse sobre las conclusiones de la investigación oficial sobre la represión en las protestas del 7 y 8 de septiembre, que recomendó procesar al ex primer ministro K. P. Sharma Oli por su actuación durante la crisis.
A ello se suman retos como el desempleo crónico, la inestabilidad económica y la presión sobre millones de trabajadores nepalíes en el extranjero.
“Ya hay inquietud sobre cómo el nuevo Gobierno responderá a las necesidades del país en un contexto de recursos limitados”, señaló a EFE el periodista Sanjeev Satgainya. “Abordar estos problemas requiere reformas estructurales y una fuerte voluntad política”.