El panelista de Tolerancia Cero analizó a la detención de tres estudiantes acusados de agredir a la ministra de Ciencias, Ximena Lincolao, durante un incidente ocurrido hace algunas semanas en la Universidad Austral de Chile, en Valdivia.
La noticia del día es la detención de tres estudiantes acusados de agredir a la ministra Ximena Lincolao hace un par de semanas en la Universidad Austral de Valdivia.
El rector Egon Montecinos dijo en el Congreso que los agresores posiblemente eran estudiantes secundarios, ajenos a su universidad, pero resultó que sí eran alumnos suyos.
No sólo eso. Una fue presidenta de la Federación de Estudiantes de su plantel.
Como el rector no acompañó a la ministra hasta el auto que la rescató no pudo ver a los agresores.
Pero si hubiese mirado atento los muchos videos que circularon y que mostraban con claridad los rostros de los involucrados, podría haber reconocido a sus estudiantes.
Y si la investigación interna hubiese ido más rápido, también habría tenido luces.
Hoy, la ministra Lincolao dijo que se sentía triste por ellos, porque suponía que se arrepienten de haber actuado así.
Pero me temo que la ministra puede estar equivocada.
El arrepentimiento genuino se manifiesta con acciones bien concretas, como reconocer la falta sin excusas, sin peros, mostrando empatía, pidiendo perdón, asumiendo las consecuencias de lo hecho y tratando de reparar el daño causado.
Lo que supimos hoy en la audiencia de formalización de los imputados es que su conducta fue otra.
Cambiaron su apariencia física, tiñéndose el pelo o cortándose la barba. Cerraron sus cuentas en redes sociales e intentaron eliminar evidencia.
Por eso, hasta ahora, no se ve arrepentimiento. Ni en ellos ni en su entorno político.
Las juventudes comunistas, que es donde milita una de las formalizadas, reaccionaron publicando un comunicado desafiante en que acusan al gobierno de lanzar una cortina de humo o de hacer un show mediático con el tema de la agresión a la ministra.
Es decir, cero empatía con la mujer mapuche agredida.
Entonces, no hay más que esperar la acción de las policías y la justicia.
Y algo tendrán que hacer también los máximos directivos de la Universidad Austral. Tampoco se ha visto mucho arrepentimiento por no haber estado a la altura.