Rocío Montes: “Las preguntas no respondidas en el caso Steinert siguen abiertas”

Por Rocío Montes

13.04.2026 / 23:13

La panelista de Tolerancia Cero, Rocío Montes, se refirió a la salida de la prefecta general Consuelo Peña de la PDI. “Las preguntas no respondidas en el caso Steinert siguen abiertas. Y no se trata de una batalla que el Gobierno haya ganado a la oposición al considerarlo un problema ‘superado’, ni tampoco ante la prensa, que parece haber dado vuelta la página”, señaló.


¿Vamos a saber algún día las razones por la que se produjo la inesperada salida de Consuelo Peña, la subdirectora de la PDI, tras el inicio del Gobierno del Presidente de José Antonio Kast?

Hace una semana pasó lo que era obvio que iba a ocurrir: el director de la PDI, Eduardo Cerna, ante la Comisión de Seguridad de la Cámara de Diputados se cuadró con las versiones públicas de sus superiores, el Presidente Kast y la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert: que fue él -el propio Cerna- el que tomó la decisión de remover a Peña, jefa de Inteligencia, Crimen Organizado y Seguridad Migratoria, tres de los ejes del Gobierno. ¿Le cabía acaso otra opción?

Cerna despejó que la decisión fue de él, pero no aclaró el papel de la ministra (exfiscal), como versiones bien fundadas lo indican. ¿No dijo, entonces, toda la verdad Cerna en el Congreso? ¿Y eso no importa ni escandaliza? Si lo decidió él y solo él, ¿por qué lo hizo? ¿qué hay ahí?¿No podemos saberlo porque estamos hablando de materias delicadas que no pueden difundirse o es la excusa para no explicarlo?

Este Gobierno ha tenido una doble razón de ser: la seguridad y la economía. Lo prometió en campaña y por ello en buena parte fue electo.

En economía, hemos escuchado reiteradamente que han sido capaces de tomar decisiones complejas, aunque no sean populares. Que se ha actuado con valentía y verdad, como sincerar el alza internacional del precio de los combustibles, optar por no contenerlo y traspasar el aumento a los consumidores, lo que le ha valido al presidente Kast una baja considerable de popularidad.

¿Por qué en la segunda gran prioridad del Gobierno, la seguridad, se ha optado por apostar a que “el tema no prenda”, a cuadrar versiones y a que se resuelva por el simple olvido ante una agenda mediática incombustible, cuando sabemos que gobernar es hoy más complejo que eso?

Las preguntas no respondidas en el caso Steinert siguen abiertas. Y no se trata de una batalla que el Gobierno ha ganado a la oposición al considerarlo un problema “superado” ni tampoco ante la prensa, que parece haber dado vuelta la página. Tiene que ver con algo más central: con la forma de hacer política que no es la de antes, con la confianza de los ciudadanos ante sus máximos dirigentes, con el deterioro de las instituciones que hay que atajar, con el manto de dudas con que la ministra de Seguridad se ha estrenado, cuando recién comienza su principal batalla.

¿Las improvisaciones en esta área de un Gobierno con tres campañas a cuestas? Eso daría para otro minuto de confianza..