Joignant analiza el liderazgo de Trump y la derrota de Orbán: “Las democracias iliberales y sus enemigos”

Por Alfredo Joignant

13.04.2026 / 23:02

El panelista de Tolerancia Cero, Alfredo Joignant, abordó la derrota de Viktor Orbán tras 16 años en el poder en Hungría, así como la controversia entre Donald Trump y el Papa León XIV.


Las democracias iliberales y sus enemigos.

Este fin de semana que acaba de concluir tuvieron lugar dos acontecimientos que nombran a un mismo fenómeno: las democracias iliberales y el notorio protagonismo de sus enemigos.

En Hungría, tuvieron lugar las esperadas elecciones legislativas, las que ponían a prueba 16 años de gobierno autoritario, corrupto y camino al descalabro económico de Viktor Orbán. Por primera vez, su partido FIDESZ perdía estrepitosamente la mayoría: el partido de derecha conservadora TIZSA, con el apoyo estratégico de una izquierda debilitada, aunque pragmática, conquistó dos tercios de los escaños.

El volumen de la victoria de los adversarios de Orbán, liderados por Péter Magyar, no solo es impresionante, sino que es fundamental: es gracias a estos dos tercios de los escaños que será posible desmontar el tinglado de reglas y arreglos que garantizaban la supremacía de la extrema-derecha húngara y su diseño de corrupción, algo así como reglas super-mayoritarias que a partir de ahora son removibles gracias a la conformación de una super-mayoría. Como nunca antes, los adversarios de Orbán respiran, un jefe de gobierno que no dudó en reivindicar, allá por el año 2014, un proyecto de democracia iliberal con todas sus derrotas. No me explico que pudo ver José Antonio Kast en este líder corrupto, cuando lo visitó y elogió hace un puñado de semanas.

En esa otra democracia iliberal, Estados Unidos, emergió un nuevo adversario, ni más ni menos que el Papa León XIV, quien no eludió el enfrentamiento con el presidente Trump a propósito de la guerra en Irán y su promoción en nombre de Dios. Fue tal la ofuscación de Trump que, en un momento de gran desvarío y genuina locura criticó al papa como si fuera un adversario político: es “débil ante la delincuencia y pésimo en política exterior”, debería “espabilarse” y no darle más en el gusto a la izquierda radical.

El Papa respondió que no le teme a Trump y que su mensaje es el del señor, un mensaje de paz. La joya de la corona consistió en un posteo de Trump emulando a Cristo, sanando a un enfermo ante los ojos admirativos de un soldado, una enfermera y…de él mismo.

Las democracias iliberales encontraron finalmente sus enemigos. Solo falta conocer la voluntad del pueblo de los Estados Unidos en las elecciones de medio término de octubre próximo.