Ministro de Hacienda informa congelamiento de tarifas del transporte público durante todo 2026
Por Valentina Sánchez Cárdenas
23.03.2026 / 21:02
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El titular de la cartera de Interior aseguró que el precio "no se va a tocar ni se va a alterar de aquí hasta que termine el año" y que en esto "no hay letra chica".
En medio del anuncio del Gobierno sobre el alza de los combustibles, surge otra noticia que tendrá un impacto en el bolsillo de los chilenos y chilenas.
Y es que si bien la gasolina de 93 y el diésel experimentarán un incremento a partir de este jueves 26 de marzo, el transporte público no sufrirá modificaciones.
Así lo confirmó en CNN Chile el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.
Debido al aumento en los combustibles, el Gobierno implementará siete medidas para mitigar los efectos que puedan existir.
“La primera y la más importante es que el precio del Transantiago (transporte público) no se va a tocar ni se va a alterar de aquí hasta que termine el año, hasta diciembre”, detalló.
Cuando la periodista Mónica Rincón le preguntó qué ocurriría con las tarifas del transporte público en caso de que baje el precio del petróleo, el jefe de la billetera fiscal respondió que “queda congelado igual”.
“Si baja el precio del petróleo, va a bajar el precio de la gasolina y va a bajar el precio del diésel. O sea, vamos a transmitir los precios a la baja”, comentó, añadiendo que “estamos en este momento dando una seguridad, que es que el precio del Transantiago no se va a tocar en todo el año (2026) y no hay letra chica”.
En esa línea, explicó que “el financiamiento adicional que se vaya a requerir para mantener este precio constante se va a reflejar por la fórmula espejo en regiones. Para que cada gobernador vea cómo logra también mitigar en su propia región el impacto en la locomoción colectiva. Esas dos medidas son de tipo administrativo y no requieren ley”.
"¿Qué hubiera ocurrido si en vez de que ella hubiera servido, Kast hubiera servido? Ahí tienes un mensaje de género absolutamente claro". Según Montecino, "estamos frente a una imagen y a una simbólica muy tradicional" que obliga al país a preguntarse empíricamente "quién cuida".