En 2016, cuando se desempeñaba como embajador de Chile en China, Jorge Heine fue uno de los promotores de la conectividad a través de un cable submarino con Beijing. En medio de la controversia entre el Gobierno y la administración de Donald Trump, planteó en Hoy Es Noticia: “Estados Unidos lo que quiere es mantener un monopolio sobre las comunicaciones digitales de Chile y de otros países”.
El exembajador de Chile en China, Jorge Heine, se refirió en Hoy Es Noticia de CNN Chile a las sanciones impuestas por Estados Unidos contra tres funcionarios de Gobierno. La medida se adoptó luego de que la administración de Donald Trump rechazara un proyecto impulsado junto a Beijing.
En concreto, se trata de la iniciativa Chile-China Express, que plantea la instalación de un cable submarino para conectar Valparaíso con Hong Kong.
“Es una situación insólita, por varias razones. Primero, no hubo cuidado en las formas”, subrayó, y agregó que la comunicación es fundamental en el ámbito diplomático.
Y complementó: “La sanción que se está aplicando no es por una medida de política pública. Lo que hay son estudios que se están realizando, puesto que el Gobierno de Chile no ha tomado una decisión al respecto”. De hecho, precisó que se ha barajado la posibilidad de dejar la determinación en manos del próximo mandato.
El origen del proyecto
Además, recordó que esta iniciativa es de larga data. Según explicó, fue él mismo quien la presentó en 2016, junto al entonces subsecretario de Telecomunicaciones, Pedro Huichalaf, durante una visita a China, instancia en la que se firmó un memorándum de entendimiento para realizar estudios de factibilidad. Posteriormente, en 2019, el expresidente Sebastián Piñera decidió rechazar el proyecto.
En la actualidad, sostuvo, el Ejecutivo ha buscado “revivir” esta idea y aclaró que hoy no existe un cable de fibra óptica que conecte directamente Sudamérica con Asia, ya que solo hay enlaces disponibles en el hemisferio norte.
“Las comunicaciones con Asia en este momento tienen que ir desde Santiago hacia Norteamérica, lo que es largo, caro y engorroso. Entonces, este cable, la verdad, es que le conviene enormemente a Chile”, comentó.
Desde su perspectiva, esto convertiría al país en la “puerta digital ideal para China en América Latina”.
“Estados Unidos lo que quiere es mantener un monopolio “
Consultado por la periodista Matilde Burgos sobre el presunto riesgo que estaría observando Estados Unidos respecto de una comunicación directa entre China y Chile, respondió: “Estados Unidos lo que quiere es mantener un monopolio sobre las comunicaciones digitales de Chile y de otros países. Yo, la verdad, soy una persona que cree en la competencia, no creo en los monopolios”.
“¿Por qué hay que darle el monopolio a empresas norteamericanas en materia de comunicaciones digitales? A mí me parece que es bueno que haya compañías de otros países que instalen sus cables y que compitan entre sí, y veamos quién es el mejor. Yo creo que de eso se trata”, planteó.
En cuanto a la arista de política exterior y las declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio —quien señaló que “en su ocaso, el legado del gobierno de Boric se verá aún más empañado por acciones que socavan la seguridad regional, en última instancia, a expensas del pueblo chileno”—, el politólogo cuestionó el tono de esas afirmaciones, especialmente considerando su próximo viaje a Chile el 11 de marzo, en el marco del cambio de mando.
“Ahí me parece una aseveración absolutamente gratuita. La verdad es que no veo en qué el Gobierno del Presidente Gabriel Boric ha comprometido la seguridad regional, y me parece particularmente complejo que estas declaraciones provengan del Departamento de Estado. Esto es una señal muy delicada: transmitir una medida tan seria apenas tres semanas antes de una visita para una ocasión tan solemne y significativa como la transmisión del mando”, advirtió.
En esa línea, sostuvo que esperaría algún tipo de pronunciamiento del presidente electo José Antonio Kast, así como una intervención del futuro canciller, Francisco Pérez Mackenna, y del ministro de Transportes, Louis de Grange.
Finalmente, recalcó que será fundamental que la administración entrante tenga una definición clara en esta materia y mantenga un sano equilibrio en la relación con China y Estados Unidos, sin inclinarse por ninguna alianza.