La primera presidenta de la Corte Suprema abordó los casos que han remecido al Poder Judicial en el último año, como los de Vivanco o de Ulloa, en entrevista exclusiva con Mónica Rincón.
Gloria Ana Chevesich asumió como la primera presidenta de la Corte Suprema y con ello marcó un nuevo hito en la historia del máximo tribunal del país. En su discurso, la magistrada aprovechó de referirse a los casos en los que los involucrados son o fueron ministros de la Suprema.
“El Poder Judicial no tolera actos de corrupción ni jamás lo hará”, fueron parte de sus palabras.
En entrevista con Mónica Rincón, la magistrada abordó este y otros temas relacionados al cargo que asumió, el estado en que se encuentra el Poder Judicial y cómo enfrentará desde la presidencia estos hechos.
La peor crisis del Judicial desde el retorno a la democracia
Ángela Vivanco, Sergio Muñoz y Diego Simpertigue han sido destituidos mediante acusación constitucional en el Congreso a raíz de sus vínculos con las diversas aristas surgidas del Caso Audio. Junto a los exmagistrados, también está el caso de Antonio Ulloa, quien ejercía como juez de la Corte de Apelaciones de Santiago.
Estos han sido los casos de los que hemos sabido, a pesar de que desde el propio Poder Judicial reiteran que este tipo de hechos son la excepción y no la regla.
Consultada sobre si este era a su juicio la peor crisis del Poder Judicial desde el retorno a la democracia, Chevesich asintió: “Al tener en consideración que cinco ministros de tribunales superiores de justicia (…) es un hecho inédito, nunca antes visto. A nadie se pudo imaginar que pudiera estar pasando aquello”.
En ese sentido, a juicio de ella los valores de la “independencia, imparcialidad”, fundamentales entre quienes ejercen labores públicas pero especialmente en el Judicial, han sido afectados con estos casos.
Resistencia de la propia Corte Suprema
Para Chevesich el momento en que la Corte Suprema demostró su intención de revisar e investigar todo acto contrario a cómo debiera funcionar tiene que ver con el caso de Simpertigue.
“Cuando se dio a conocer por medios de prensa estos viajes con unos abogados que habían conocido una causa inmediatamente el pleno de manera unánime ordenó una investigación. Eso a mí me da cuenta de que, no sé si ha cambiado la percepción, pero se han dado cuenta de que es menester investigar, de que es mejor”, dijo la presidenta de la Suprema.
A ello, añade que “efectivamente en un momento hubo resistencia a la Comisión de Ética” entre quienes no veían la relevancia que tiene en cuanto control interno en el máximo tribunal o bien no le daban la validez con la que cuenta.
“Está este problema de falta a la probidad, que ha sido un gran problema que hemos estado viviendo durante este tiempo que se ha dilatando porque se ha ido entregando la información de manera parcelada. Entonces, nos libramos de una y viene otra. Claro, si hubiéramos sabido todo junto podríamos haber actuado más diligentemente”, comentó.
Los casos de Ulloa, Vivanco, Simpertigue
“Lo más repudiable de esta situación es que un ministro de la Corte de Apelaciones estaba actuando para que se nombrara a uno u otro, descalificando a unos u otros, y como lo dije en el pleno parecía una agencia de votos. Eso sí que es muy grave”, comentó Chevesich en relación a lo que se ha conocido del destituido juez Antonio Ulloa.
Ulloa fue uno de los jueces que destituyó el Congreso, junto a Muñoz, Vivanco y Simpertigue. Sobre esta facultad del legislativo, además de señalar que esta debe ser respetada, pero que de todas formas funciona de manera diferente a los controles internos del Judicial.
Por otro lado, en el caso de Simpertigue, afirmó que “era su obligación” haber explicitado sus conflictos de interés que lo llevarían a una inhabilitación en algún caso. “Era su obligación estampar cuando asumió aquí quiénes son sus amigos. Con cuáles abogados tiene una relación de amistad que le resta imparcialidad. Eso no lo hizo”, aseguró.
El caso de Vivanco y otros avanzan en su arista judicial, por lo que no es descartable ver altos cargos del Poder Judicial terminar condenados. Para Chevesich, si llegase a ser ese el resultado sería “dramático”, pero que de todas formas es algo que depende más bien del persecutor.
“Va a ser muy dramático. Pero eso lo maneja el Ministerio Público, es el fiscal que lleva la causa quien debe solicitar las medidas privativas de libertad que estime pertinentes”, dijo la presidenta de la Corte Suprema.