Fiscal Héctor Barros aborda expansión del Primer Comando Capital en Chile: “Tiene presencia en cárceles desde Arica a Punta Arenas”

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El fiscal regional metropolitano Sur, Héctor Barros, abordó en CNN Prime la expansión del Primer Comando Capital (PCC) en Chile.

Consultado por la periodista Mónica Rincón sobre si el PCC está operando en Chile, el ente persecutor respondió que “está operando hace bastante tiempo”.

“Nosotros lo veníamos monitoreando, y aquí surge, por lo tanto, la típica discusión que nosotros nos dimos internamente, y es, ¿qué hacemos? Esperamos a que el PCC siga creciendo, se va a venir el corredor bioceánico, por lo tanto, se va a abrir una brecha de comunicación hacia el Pacífico, que nos va a poner a nosotros en una situación bastante más vulnerable”, transparentó sobre el debate que se dio en torno a la llegada de esta banda criminal, donde la conclusión fue evitar lo que ocurrió con el Tren de Aragua.

Por tanto, según contó Barros, primó “golpear al PCC de tal manera en que no trate de volver a pararse”.

En la causa que ha indagado la Fiscalía, Barros precisó que “lo que tenemos establecido es que, a través del PCC en Chile, se operó también con el PCC en Bolivia con la finalidad de lograr el ingreso de remesas de droga hacia integrantes del PCC en Chile para efecto del tráfico de drogas”.

En esta investigación están involucradas 20 personas, de las cuales 11 se encuentran privadas de libertad y otras “fueron detenidas con orden de detención, pero que ya estaban en libertad porque habían cumplido sus condenas”.

— El PCC en general, en Brasil, se ha caracterizado por reclutar miembros dentro de las cárceles y también fuera de las cárceles. Entonces, de lo que ustedes investigaron, ¿cuál era el plan de acción del PCC en Chile y en qué cárceles ya estaban presentes?
— En el caso de Chile, lo que nosotros hemos visto es no solo que han cometido delito, sino también hemos visto la acción que ha tenido el PCC respecto de sujetos que le han pedido su intervención para enfrentar ciertas disputas. Otra de las cosas que hemos visto es el intento de ingreso de armas desde Brasil hacia Chile, también para la organización, con el objetivo de cometer delitos contra la propiedad, referidos a instituciones de valores o bancarias.

Al preguntarle sobre la situación en los recintos penitenciarios, el fiscal Barros afirmó que “en las cárceles donde nosotros lo encontramos, tenemos desde Arica hasta Punta Arenas”.

El origen del Primer Comando Capital

Según InSight Crime, el PCC surgió tras la masacre ocurrida en octubre de 1992 en la prisión de Carandiru, en São Paulo, donde más de 100 reclusos fueron asesinados por las fuerzas de seguridad brasileñas tras un motín.

Al año siguiente, un grupo de ocho reclusos que fueron trasladados a la prisión de Taubaté conformaron el PCC con el objetivo de exigir justicia y mejorar las condiciones carcelarias.

¿Qué es y cómo opera el Primer Comando Capital?

El ente persecutor explicó que es una de las organizaciones criminales más grandes de Latinoamérica y que, con el tiempo, se ha expandido hasta Europa del Este.

En cuanto a su estructura, sostuvo que tiene una composición clásica y piramidal. De hecho, cuenta con un estatuto para ingresar a la organización, que establece sus funciones y sanciones.

Además, para ingresar al PCC se requiere ser “apadrinado” por un miembro de la organización y cumplir ciertos requisitos, entre ellos, no tener un trabajo estable y estar privado de libertad o haber pasado por algún recinto penitenciario.

“Estamos hablando de reclutar delincuencia”, puntualizó Barros, y subrayó que, una vez que se ingresa al PCC, es complejo salir y que quien abandona la organización queda inscrito en un “libro negro”.

“Hay varias personas que están decretadas con pena de muerte por no haber seguido los estatutos del PCC”, contó Barros.

Las primeras alertas que recibió la Fiscalía

El fiscal Barros explicó que, en 2021, la Fiscalía del estado de São Paulo realizó una denuncia luego de una serie de allanamientos en Paraguay, donde se encontraron “fichas de personas que estaban bautizadas en el PCC y que eran chilenas que estaban en las cárceles de aquella época”.

“Ese es el primer indicio que nos llegan ya fichas de personas que están bautizadas”, agregó.

El primer chileno “bautizado” fue en 2019.

“Venían reclutando personas desde esa fecha. A partir de ahí, se inicia entonces una investigación con una serie de diligencias que se han ido detallando en las audiencias que hemos tenido y en las solicitudes que se han hecho en los tribunales, donde llegamos a establecer que existen 20 personas a lo menos que están, en este caso, bautizadas por el PCC, y que tenemos sus fichas de bautismo”, expuso Barros.

En el proceso de las diligencias, pudieron revisar la existencia de un sistema de comunicación y control diario de la estructura criminal a través de WhatsApp, donde diariamente los integrantes del PCC tienen que reportarse y recibir instrucciones.

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