Una polera que se mofa del asesinato del senador Jaime Guzmán y la risa del diputado Gabriel Boric al recibirla en una entrevista en 2017, se convirtieron en el primer debate de 2019.
La reacción festiva ante un regalo ofensivo y de mal gusto fue sin duda pésima, y es especialmente grave en un diputado y relevante líder político de su sector. De él se espera empatía por los deudos de la víctima de un crimen, y responsabilidad ante un cobarde asesinato.
Boric, sin embargo, no mostró nada de eso.
Boric se disculpó y reiteró su absoluta condena al crimen del senador, lo que por cierto es valorable. Pero este es ya el tercer episodio relacionado a Guzmán sobre el que tiene que dar explicaciones. En 2017 había “presentado sus respetos” a Mauricio Hernández Norambuena, autor del crimen, durante una manifestación en su apoyo. Y en 2018 se reunió con el llamado comandante Emilio en París.
La sumatoria de hechos hace más graves los episodios, porque demuestra que las palabras de condena de Boric han sido contradichas, no una ni dos, sino tres veces con sus actuaciones, sean estas planificadas, como la reunión de París, o espontáneas, como con la polera.
Actuaciones que hacen un flaco favor a la construcción de una izquierda plenamente comprometida con los valores de la democracia y el rechazo irrestricto a la violencia política. Temas en los que precisamente Boric había avanzado al condenar a los regímenes dictatoriales de Cuba y Venezuela.
Lee también: Desde la UDI piden a la Comisión de Ética que aplique la máxima sanción contra Boric
Lo más leído
- Hong Myung-Bo dimite como seleccionador de Corea del Sur tras la eliminación en fase de grupos del Mundial 2026
- Senapred declara Alerta Amarilla en Pichilemu por incendio forestal que ya arrasa 50 hectáreas
- Expertos aseguran que el levantamiento de sanciones a Irán genera incertidumbre entre bancos y empresas estadounidenses
- Fin de semana largo: Reportan cuatro muertos y más de 270 mil vehículos fuera de la RM deja balance de Carabineros
- Encuentran restos de 117 perros en refugio "sin sacrificio" de California, varios con heridas de bala