El expresidente de Brasil, Lula da Silva, eligió desde prisión a su vicepresidente y sucesor de cara a las elecciones presidenciales: el exalcalde de Sao Paulo Fernando Haddad. De esta forma el Partido de los Trabajadores configuró su “plan B” en el caso probable de que Lula no pueda postularse,
El analista internacional Raúl Sohr analizó la situación en Úlitma Mirada: “Todo el mundo está dando por hecho que Lula no podrá ser candidato, sin embargo, uno se pregunta ¿por qué el Partido de los Trabajadores insiste en Lula?”.
“Lula tiene un nivel de popularidad que no tienen ningún otro político en Brasil. Si mañana fueran las elecciones, Lula es el presidente con las manos abajo, ni siquiera necesita hacer campaña“, afirmó.
Las últimas encuestas le dan más del 30% de la intención de voto al ex mandatario, y solo el 18% a Jair Bolsonaro, el candidato de ultraderecha y contrincante más cercano. “La polarización no puede ser mayor”, señaló Sohr.
Haddad, por su parte, figura con solo el 1% de las intenciones de voto: “La candidatura de Lula es la única forma que tiene el PT de transferir la popularidad a otra persona, en este caso Sadad”.
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