La Presidenta Bachelet presentó el esperado proyecto de reforma a las pensiones y de inmediato aparecen los principales nudos para la discusión que comienza.
Uno es el nuevo “ahorro colectivo”: 2% de cotización que irá a un fondo común para mejorar las pensiones de los actuales jubilados: solidaridad según el gobierno; impuesto a los trabajadores para la oposición.
Las AFP seguirán administrando nuestro 10% y cobrándonos comisiones por ello, algo que está muy lejos de las demandas de quienes gatillaron este debate: el movimiento No+AFP.
Tampoco se liga directamente la suerte de los afiliados con los dueños de las empresas. Seguirá siendo posible que una AFP obtenga ganancias mientras los trabajadores pierden plata en sus cuentas.
En suma, un proyecto que pretende mejorar las pensiones, pero sin afectar en lo fundamental un sistema cuestionado como son las AFP ni la capitalización individual.
Un delicado equilibrio, algo así como intentar hacer una tortilla sin quebrar huevos.
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