Entre las historias más insólitas en la historia de los Mundiales de fútbol, hay una que sigue intacta y difícilmente será igualada: la de un futbolista que jugó una Copa del Mundo siendo abuelo. Sí, abuelo. Y no cualquiera, sino uno que además disputó su tercer Mundial a los 35 años, con una extensa trayectoria y liderazgo dentro y fuera de la cancha.
Este defensor, que comenzó su carrera profesional a los 15 años, se casó joven y formó familia pronto. Años más tarde, su hija también contrajo matrimonio en la adolescencia, convirtiéndolo en abuelo antes de llegar a la cúspide de su carrera. En 1982, fue parte del plantel de su selección nacional en la Copa del Mundo disputada en España, donde dejó huella con su jerarquía y experiencia.
El récord no es menor. Si bien varios futbolistas han llegado a los mundiales con más de 35 años, ninguno lo ha hecho siendo abuelo.
Y como si fuera poco, el protagonista de este récord es chileno. Se trata nada menos que de Elías Figueroa, leyenda del fútbol nacional y sudamericano, quien disputó los mundiales de 1966, 1974 y 1982, y hoy conserva un hito tan curioso como simbólico: ser el único abuelo que ha jugado un Mundial.
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