El proyecto apunta a separar la ANFP de la Federación, poner fin a la multipropiedad, regular a los representantes y reforzar la fiscalización estatal.
El fútbol chileno quedó este miércoles a las puertas de un cambio estructural. La Cámara de Diputados aprobó y despachó a ley la reforma a las Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales (SADP), una iniciativa que llevaba cerca de diez años en el Congreso y que busca modificar de manera profunda la organización, propiedad y fiscalización de los clubes.
La votación fue respaldada por amplia mayoría en la Cámara, con 148 votos a favor y una abstención, por lo que ahora solo resta su promulgación y publicación para que entre formalmente en vigencia. Una vez publicada, las instituciones tendrán un plazo de 18 meses para adecuar sus estatutos al nuevo marco legal.
Uno de los cambios más relevantes es la separación entre la ANFP y la Federación de Fútbol de Chile. La reforma apunta a que la Federación quede a cargo de las selecciones nacionales, el desarrollo formativo y la estructura general del fútbol, mientras que una nueva lógica de ligas profesionales administre las competencias de élite. Ese punto ha sido uno de los más discutidos por los clubes y por la dirigencia del fútbol.
Otro eje central es el fin de la multipropiedad. Con la nueva ley, una misma persona natural o jurídica no podrá participar en más de un club, una de las críticas históricas al funcionamiento del fútbol chileno. La idea es transparentar la verdadera estructura de propiedad de las instituciones y evitar conflictos de interés entre equipos que compiten en los mismos torneos.
La reforma también pone restricciones a los representantes de jugadores. El proyecto busca impedir que agentes, o personas vinculadas a ellos, participen en la propiedad o el control de clubes, precisamente para limitar cruces de interés entre la administración de los equipos y la carrera de los futbolistas.
Junto con eso, se fortalecen los mecanismos de fiscalización y control estatal. El proyecto amplía las facultades de supervisión sobre las SADP y clarifica que todas quedarán sometidas a control de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), incluso si son cerradas.
Además, se endurecen inhabilidades para ejercer cargos directivos en organizaciones deportivas profesionales y se exigen mayores estándares de transparencia sobre la estructura de propiedad y administración de los clubes.
La reforma, además, abre espacio para una participación más incidente de socios e hinchas en la vida institucional de los clubes, en línea con el objetivo de modernizar un modelo que durante años ha sido cuestionado tanto por opacidad como por concentración de poder en pocos actores.
Tras la aprobación, el senador Matías Walker, uno de los impulsores de la iniciativa, valoró que la ley permitirá terminar con conflictos de interés en el fútbol y recordó que ahora viene una etapa clave: la implementación. Esa fase será decisiva, porque las transformaciones aprobadas obligarán a clubes, dirigentes y organismos rectores a rediseñar parte importante de la estructura actual del balompié chileno.