“No quiero una devolución de los tickets. Lo que quiero es que se realice el concierto en el Estadio Nacional de Santiago”.
Con esa frase, Mariana, una fanática boliviana de BTS de 18 años, resume la incertidumbre que hoy viven miles de personas dentro y fuera del país. Vive en La Paz, cursa un preuniversitario para entrar a la universidad y trabaja más de 50 horas semanales en una librería. Es fan de BTS desde 2020, cuando conoció al grupo junto a sus amigas del colegio. Desde entonces imaginó la posibilidad de verlos en vivo.
El viaje a Chile sería, sin duda, una hazaña exigente, pero para ella tiene sentido: ahorra desde 2024, ya compró entrada, pasajes aéreos y alojamiento, y sería la primera vez que sale de Bolivia. Sus planes, sin embargo, quedaron en duda después de que el Instituto Nacional de Deportes (IND) resolviera no autorizar el uso del Coliseo Central del Estadio Nacional para los tres conciertos de la banda surcoreana.
Los shows están programados para el 14, 16 y 17 de octubre y, según se informó al momento de la venta, se realizarían en el Estadio Nacional. Sin embargo, el rechazo del organismo al uso del principal recinto deportivo del país abrió una crisis que ya excede al espectáculo: hoy cruza a fans, productora, autoridades de Gobierno, parlamentarios, posibles recintos alternativos y hasta la estructura internacional que rodea a BTS.
En el universo de BTS, ARMY es el nombre que recibe su fandom: la comunidad global de seguidores del grupo surcoreano. En Chile, esa comunidad se articula a través de distintas fanbases, cuentas y grupos que difunden información, coordinan campañas y ordenan parte de la conversación entre fans.
Una de esas cuentas es BTS Chile, que funciona como una fanbase principal con cerca de 125 mil seguidores. Según Daira Zurita, integrante de esa comunidad, también existen cuentas dedicadas a cada uno de los siete integrantes del grupo, con liderazgos internos que coordinan contenidos, comunicaciones y acciones junto al resto del equipo. Zurita, por ejemplo, lidera Jungkook Chile y participa en la administración de BTS Chile.
Desde esa estructura, el punto central para ARMY Chile no es solo si BTS se presentará finalmente en el país, sino bajo qué condiciones. Las entradas fueron compradas para un evento anunciado en el Estadio Nacional, con sectores específicos y, en varios casos, ubicaciones numeradas.
Zurita explica que ese detalle cambió la naturaleza del conflicto. “A mí me pasa que ya va mucho más allá de mi fanatismo, sino a un tema de los derechos del consumidor. ¿Qué pasa con el concierto que yo estoy consumiendo o que iba a consumir? ¿Qué pasa con eso?”, cuestionó.
La joven, que cursa su tercer año de Periodismo, también apunta a la diferencia entre un cambio de recinto y la experiencia originalmente ofrecida. “Nosotros como fans de BTS no pagamos por eso, nosotros pagamos por una entrada que dice BTS Arirang World Tour en el Estadio Nacional”, afirmó.
Ese reclamo tomó fuerza después de que surgieran alternativas al Coliseo Central, como el Parque Estadio Nacional o incluso el Estadio Monumental. Para la fanbase, un eventual traslado tendría que resolver antes preguntas sobre capacidad, distribución de sectores, equivalencia de entradas y eventuales compensaciones.
La autorización pendiente y el rol de DG Medios
El IND resolvió no autorizar el uso del Coliseo Central del Estadio Nacional tras una evaluación técnica. Según el organismo, el montaje de un escenario central 360° podía poner en riesgo la recuperación de la cancha y afectar compromisos deportivos e institucionales del recinto.
La autoridad sostuvo que la decisión no implica un rechazo a la realización de espectáculos masivos, sino al uso específico del Coliseo Central bajo las condiciones planteadas para el montaje. Como alternativa, el IND propuso evaluar sectores como la Explanada Sur o Parque Sur del Estadio Nacional.
La explicación, sin embargo, no cerró el conflicto. La ministra del Deporte, Natalia Duco, apuntó a la productora DG Medios y afirmó que la empresa conocía que la autorización no estaba confirmada. Desde el fandom, la falta de una comunicación clara posterior a la decisión aumentó la molestia.
Zurita relata que la reacción pasó por distintas etapas. Primero, dice, hubo incredulidad. Luego, rabia contra el Gobierno. Después, parte del malestar se trasladó hacia la productora.
“Primero fue esta incertidumbre, esta etapa de negación, como ‘no puede ser real’. Después pasamos a la rabia, principalmente contra el Gobierno. Y después nos dimos cuenta de que no era necesariamente culpa del Gobierno, sino de la productora”, señaló.
Según la integrante de BTS Chile, desde la fanbase han intentado contactar a DG Medios en distintas ocasiones, sin obtener respuesta. “Necesitamos que las autoridades, y principalmente la productora, se pronuncien”, dijo.
En el tablero también aparece HYBE, la compañía surcoreana detrás de BTS, a través del sello Big Hit Music. Aunque la disputa pública se concentra en Chile, un eventual cambio de recinto no depende solo de una decisión logística local: también debe calzar con los estándares técnicos, comerciales y de producción de una gira internacional.
Ese punto inquieta al fandom. Zurita sostiene que la controversia ya llegó a medios coreanos y que existe temor por el impacto que el conflicto pueda tener en la evaluación internacional del evento. Para las fans, la pregunta ya no es solo dónde se puede montar un escenario, sino si el espectáculo puede cumplir con lo que se ofreció originalmente.

Estadio Nacional / Imagen de Agencia UNO
El Monumental como salida posible, pero no la óptima
En medio de la incertidumbre, Colo Colo ofreció el Estadio Monumental como posible recinto para los conciertos. El presidente de Blanco y Negro, Aníbal Mosa, señaló que el estadio de Macul está disponible para recibir los shows si la productora decide avanzar con esa opción.
La alternativa fue recibida con cautela por BTS Chile. Zurita aseguró que el fandom valora que existan iniciativas para concretar el espectáculo, pero remarcó que el Monumental no corresponde a las condiciones por las que se pagó originalmente.
“Por supuesto que en primera instancia agradecemos un montón que se estén dando iniciativas o soluciones de otros lugares en los que se pueda desplegar el concierto y todo lo que ello implica. Pero nosotros como fans de BTS no pagamos por eso”, señaló.
La fanbase también advierte dudas sobre la capacidad del recinto. “El Estadio Monumental tiene menos capacidad que el Estadio Nacional. Entonces, sí o sí puede que hayan fans que queden afuera, a menos de que se optimice el estadio y que de alguna u otra forma se logre que entren las 65 mil personas que van a ir cada día del concierto”, agregó.
Aun así, no cierran por completo esa posibilidad. “Si existe alguna forma de que ellos nos puedan asegurar, ya sea la productora o quienes están detrás de la organización del recinto del Estadio Monumental, que se pueden imitar las condiciones que iba a tener el Estadio Nacional, obviamente que no se puede descartar esa oportunidad”, dijo Zurita.

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Una fanbase con estructura propia
La velocidad de la respuesta también se explica por la forma en que ARMY Chile se organiza. Zurita cuenta que BTS Chile funciona como una fanbase principal, con cerca de 125 mil seguidores, y que existe una red de cuentas dedicadas a cada uno de los siete integrantes del grupo.
En esa estructura, cada cuenta tiene liderazgos que coordinan contenidos, campañas y comunicaciones internas. Zurita lidera Jungkook Chile y también participa en la administración de la cuenta principal de BTS Chile.
“Somos siete líderes en total. Cada integrante del grupo tiene una líder y todas somos parte del equipo de BTS Chile”, explicó.
Ese diseño permitió que la reacción no quedara solo en publicaciones aisladas. Según Zurita, las fanbases activaron grupos regionales para coordinar acciones. En Concepción, por ejemplo, aseguró que un grupo de protesta superó las 300 personas en menos de un día.
La presión también llegó al centro político del país. Zurita confirmó que distintas fanbases convocaron para este viernes una manifestación pacífica en el frontis de La Moneda, a las 18:30 horas, con el objetivo de exigir respuestas claras por la situación de los conciertos.
La convocatoria fue difundida por cuentas como BTS Oficial Chile y Universo ARMY Chile. “Invitamos a todas las personas que quieran sumarse a esta manifestación pacífica para exigir respuestas claras y seriedad frente a una situación que ha afectado a miles de personas”, señalaron en redes sociales.
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De comunidad fan a actor de presión: “Un diálogo de oídos sordos”
Para Víctor Cabrera, psicólogo y académico de la Universidad Autónoma, el caso muestra que estas comunidades no pueden entenderse solo como audiencias pasivas o grupos de seguidores aislados.
“La movilización en redes sociales se articula bajo una sólida conciencia de grupo; es decir, ya no funciona como la simple suma de voluntades individuales, sino como un actor colectivo consciente de su peso e influencia como consumidor”, afirmó.
El académico sostiene que las plataformas digitales permiten amplificar el malestar colectivo y presionar a favor de intereses compartidos. En este caso, esa presión pasó desde publicaciones en redes a una convocatoria presencial frente a La Moneda.
Cabrera también plantea que existe una tendencia institucional a subestimar a estas comunidades. A su juicio, las autoridades pueden reducirlas a “adolescentes” o “fans fanáticos”, una etiqueta que evita reconocerlas como grupos con organización propia.
“Al mirarlos erróneamente como una masa invisible, se pasa por alto que estos grupos poseen códigos éticos, sistemas de gobernanza interna y una capacidad de movilización que supera con creces a muchas organizaciones consideradas serias por el mundo político”, señaló.
La reflexión conecta con una incomodidad que el K-pop ya había generado en la política chilena. Durante el segundo Gobierno de Sebastián Piñera, el informe Big Data sobre el estallido social mencionó la actividad de cuentas vinculadas al K-pop, lo que generó críticas y cobertura internacional.
Para Cabrera, ese episodio mostró una dificultad institucional para comprender formas de organización digital que no responden a liderazgos tradicionales. “El caso del informe de Big Data en el año 2019 fue un claro ejemplo de cómo el sistema, al no comprender la naturaleza de la organización digital, construyó explicaciones conspirativas basadas en supuestas fuerzas externas”, afirmó.
El académico define este choque como un “diálogo de sordos”: mientras las autoridades buscan líderes tradicionales con quienes negociar o a quienes atribuir responsabilidades, los fandoms funcionan como redes interconectadas, flexibles y persistentes.
El Congreso y la vía legal
El caso también escaló al Congreso. El diputado Alejandro Bernales cuestionó el rol preventivo del Ministerio del Deporte y apuntó a una contradicción en la explicación oficial.
“Es contradictorio que la ministra del Deporte diga que no se puede cancelar algo que no ha sido confirmado”, afirmó el parlamentario.
Bernales agregó que, si la autoridad sabía que se estaban vendiendo miles de entradas sin fechas confirmadas en un recinto sobre el cual el ministerio tiene algún grado de competencia o supervisión, debió levantar alertas antes.
“La pregunta es, ¿por qué no denunció a tiempo? ¿Por qué no se preocupó de que esta situación podría constituir un posible engaño a los consumidores o incluso dar lugar a eventuales estafas?”, sostuvo.
El diputado también señaló que desde la Comisión de Cultura exigirán que el evento se realice en Chile bajo las condiciones ofrecidas originalmente. “Las opciones que está dando el Ministerio del Deporte, como cambiar el Estadio Nacional por el Parque del Estadio Nacional, no son y no cumplen los estándares para este concierto”, planteó.
Desde el fandom, además, aseguran que ya recibieron acercamientos de figuras políticas y firmas jurídicas interesadas en respaldar eventuales acciones legales. Zurita recalca que la fanbase aún evalúa los pasos a seguir, pero reconoce que la discusión dejó de estar limitada al fanatismo y entró en el terreno de los derechos de quienes compraron entradas.
Mientras el Gobierno insiste en que la decisión responde a criterios técnicos y la productora mantiene pendiente una respuesta definitiva, el conflicto deja una pregunta que va más allá del recinto: quién responde por las condiciones que miles de personas ya pagaron. Para ARMY Chile, la exigencia no es solo que BTS venga al país, sino que el evento se realice con estándares equivalentes a los ofrecidos. Para Mariana, la joven boliviana que ahorra desde 2024 y planeaba salir por primera vez de su país para ver al grupo, la incertidumbre sigue siendo más simple y más concreta.
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