Por Paula Lepe

La noche del 17 de febrero, la cantante Camila Gallardo sufrió un episodio de acoso que se tomó el debate público. Tras terminar una presentación en Puerto Varas, el alcalde de la ciudad, Ramón Bahamonde (IND), subió al escenario para hacerle entrega de un reconocimiento y, acto seguido, intentó besarla en la boca.

El hashtag #RespectCami se convirtió en tendencia y la cantautora escribió en su cuenta de Instagram que “la violencia la vivimos todas y en todos lugares” y que “el abuso tiene muchas formas y matices”.

El acoso sufrido por Gallardo genera nuevas interrogantes en una escena en la que el protagonismo lo llevan las feministas, con demandas que han remecido las formas que tienen los hombres de abordar a las mujeres.

Saludar de beso: Mujeres sí, hombres no

Aparentemente inofensivo, el saludo de beso típico en Chile y otros países de Latinoamérica, puede incomodar a algunas mujeres que han sido testigos de cómo ciertas personas lo utilizan para propasarse con ellas. Es una costumbre profundamente arraigada en nuestra sociedad, pero que presenta ciertas particularidades.

Por ejemplo, y como bien destaca la socióloga y presidenta del Observatorio Contra el Acoso Chile (OCAC), María José Guerrero, los chilenos “no nos saludamos realmente de beso. Lo que hacemos es algo más absurdo aún, juntamos las mejillas y hacemos el sonido de un beso”.

A esto se suma que no se trata de un saludo transversal. Las mujeres besan a sus pares y hombres por igual, mientras que tradicionalmente los hombres no suelen besarse entre sí. Para algunas feministas esto lo convierte en un micromachismo, es decir, una muestra de violencia sutil en la vida cotidiana que suele pasar desapercibida.

Estas diferencias en la forma de saludar podrían ser las que propician ciertas actitudes de acoso al exponer a las mujeres. ¿Qué opinan las expertas al respecto?

Para la psicóloga y docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile Svenka Arensburg, las diferencias de género que hacemos al saludarnos son “una cosa muy idiosincrática chilena”. En países como Argentina, Francia o Rusia, el beso entre hombres es una práctica común. En nuestro país, en cambio, “el beso de saludo es una cosa muy heterosexual”.

Eso hace que se sexualice, porque o sino estaría atravesado más bien por expresiones afectivas”, afirma la académica.

La antropóloga y Premio Nacional de Humanidades Sonia Montecino destaca que los hombres más jóvenes están cambiando la forma de saludarse. “Entre los jóvenes sí se besan, lo mismo he visto en hermanos o padres con hijos. No es completamente extendido porque en el pasado no formaba parte de los modales masculinos y ese estigma aún pesa, pero creo que va cambiando”.

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¿Puede un beso convertirse en un acoso?

La forma de saludarnos es una convención social bien delimitada. En Chile corresponde a un choque de mejillas y nada más. Es por eso que María José Guerrero enfatiza en que “si alguien que no conoces, o incluso que conoces, te toma la cara, y te da un beso en la mejilla, está raro. Las convenciones sociales nos ayudan a guiarnos hacia las diferentes cosas que van a estar bien o van a estar mal”.

“Lo que pasó con Camila Gallardo, lo que ocurre incluso en oficinas con los acosos sexuales del famoso ‘beso cuneteado’, tiene que ver con que nos sobreponemos sobre ese gesto para traspasar la convención social“, señala. Es por eso que si una mujer se siente pasada a llevar o molesta, es porque su interlocutor hizo algo indebido.

Mientras en algunos países europeos o asiáticos el saludo de beso es algo excepcional, en Chile es una práctica generalizada. Se hace al llegar al lugar de trabajo, a alguna reunión social donde no necesariamente conocemos a todos los presentes, en entrevistas laborales, e incluso con los médicos.

Arensburg opina que más que pensar en el beso como una situación de acoso, tenemos que plantearnos “¿cómo prevenimos las situaciones inseguras?”. Por lo mismo, afirma que es importante preguntarse si en relaciones asimétricas es necesario saludarse de esa forma: “¿Es pertinente en una relación de profesor-alumno? ¿Cuando voy al médico, es pertinente?”.

También explica que la reacción de los niños a los saludos forzosos con adultos, debería indicarnos mucho sobre el tema: “Parece que hemos rutinizado un saludo de beso que no tiene un trasfondo que necesita, que es el gesto de decirle al otro ‘te tengo cariño, te tengo confianza'”.

¿Deberíamos terminar con el saludo de beso?

Todas las expertas señalan que, en sí mismo, el beso no constituye un acoso, pero que bajo determinados contextos e intenciones, se puede convertir en uno. Ante esto surge la pregunta: ¿sería una buena idea acabar con el saludo de beso y pasar, por ejemplo, al clásico apretón de manos?

La antropóloga Sonia Montecino está totalmente en desacuerdo, ya que le parece una buena costumbre. “Saludar con un beso en la cara da cuenta de una sociabilidad afectiva y que denota un vínculo con los demás que entraña proximidad, el gesto de algún modo simboliza el que somos todos parte de una comunidad de afectos”, argumenta.

“Es una manera de expresar afecto y cercanía en medio de un modelo de conductas cada vez más individualistas y poco preocupadas por el semejante”, agrega.

Para María José Guerrero, en cambio, existen matices. La presidenta del OCAC es partidaria de “más que que se elimine, que se acepte las personas que no quieran hacerlo, porque es un tema muy importante”.

“Más que eliminar la convención, es respetar cada uno de los límites que tienen todas las personas y respetar los espacios para que esos límites puedan ser dichos. Porque, lamentablemente, hay muchos contextos en que nosotros tenemos muchos límites, pero no podemos decirlos“, señala.

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La psicóloga Svenka Arensburg tampoco está de acuerdo con eliminar este saludo, porque más que generar mecanismos de prevención, estaríamos cayendo en prohibiciones. “Es muy importante que frente a una manera que hemos tenido de vivir, que ha generado violencia de género y formas abusivas, no impongamos a eso normas contrarias y nos convirtamos en una especie de ser moralista que todo lo queramos prohibir“, explica.

Además, asegura que es muy delicado intentar importar “de manera acrítica formas de relacionarse que vienen de los países anglosajones que tienen otras formas, otros credos“.

Sin embargo, al igual que Guerrero, valora que “haya un espacio para pensar en las nuevas formas de convivencia, donde yo tenga la libertad de decir, ‘yo no quiero saludar de beso’. Eso sí me parece muy interesante”.

¿Qué opinan las chilenas?

Si bien las expertas tienen su opinión formada desde la base de sus disciplinas, las mujeres de a pie también respondieron a estas preguntas, pero a partir de su cotidianeidad. Mientras a algunas eliminar el saludo de beso les parecería una exageración, otras sí se inclinan por esta alternativa. ¿Sus argumentos? Incomodidad, acoso e higiene. Mira sus respuesta a continuación:

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