Menos plástico, mismo producto: Cómo el refill está cambiando los hábitos de belleza en Chile

Por

Durante décadas, la belleza funcionó según una lógica simple: comprar, usar y desechar. Ese modelo, sin embargo, ha comenzado a perder fuerza y a reducir su impacto ambiental, lo que se ha convertido en uno de los focos prioritarios de varias compañías del sector.

En esa conversación, el refill aparece como una de las respuestas más concretas: en lugar de comprar un envase nuevo cada vez, la persona conserva el que ya tiene y lo rellena con una recarga que utiliza mucho menos material. El mismo producto y la misma experiencia, pero con una huella significativamente menor.

En nuestro país, la adopción de estos formatos viene al alza. L’Oréal Groupe Chile, compañía de belleza líder a nivel global, cuenta actualmente con 12 marcas y 66 productos disponibles en versión recargable, y sus ventas de refill aumentaron un 188% entre abril de 2025 y abril de 2026, lo que es una señal concreta de que el consumidor chileno está incorporando el hábito.

“La conversación sobre sostenibilidad ya no puede centrarse únicamente en cómo gestionamos los residuos, sino también en cómo evitamos generarlos. Como empresas, no podemos traspasarle todo el peso al consumidor: nuestro trabajo es hacer que la opción más sostenible también sea la más simple. Por nuestro tamaño, tenemos una huella innegable y hacernos cargo de ella con avances concretos y medibles es parte de la responsabilidad”, señala Magdalena Zapata, directora general de L’Oréal Groupe Chile.

El impacto del refill, producto a producto

El beneficio, además, puede medirse producto por producto y no se concentra únicamente en el segmento premium. En farmacia, por ejemplo, la recarga del shampoo Dercos de Vichy reduce en un 77% el plástico frente a comprar dos botellas nuevas, con un ahorro comparable al del Effaclar de La Roche-Posay.

En perfumería, una recarga de 100 ml de My Way de Giorgio Armani permite ahorrar un 68% de vidrio, un 78% de plástico y un 100% de metal frente a volver a comprar tres frascos tradicionales de 50 ml. Y en cuidado capilar, el Elixir de Kérastase reemplazó el envase desechable por un frasco de vidrio permanente —un 50% más delgado— que se rellena con un cartucho fabricado con un 95% de plástico reciclado.

Con todo, el refill es apenas la cara más visible de un trabajo más amplio sobre el plástico. A través de su estrategia global L’Oréal for the Future, lanzada en 2021, el Grupo trabaja bajo una lógica de “3R” -reducir, reemplazar y reciclar- e informa, a nivel global, una reducción del 37% en el uso de plástico virgen en sus envases al 2025 respecto de 2019, junto con multiplicar por 3,7 sus opciones recargables en ese mismo período. A ello se suman herramientas de ecodiseño que miden la huella de cada producto desde su concepción y un programa de inversión en materiales de envase de próxima generación.

El punto de fondo, señalan desde la compañía, es que ningún actor puede resolver esto por sí solo. “El cambio real ocurre cuando empresas, autoridades, sistemas de gestión y consumidores empujan en la misma dirección: hacer que la opción más sostenible también sea la más fácil de elegir. Un envase a la vez”, puntualiza Zapata.

Lee también