La naturaleza tiene misterios difíciles de resolver. El tigre Amur se alimenta dos veces a la semana de cabras vivas que sus encargados le arrojan, de modo que no pierda su instinto de cazador.
El asunto es que en estos días, la cabra Timur fue la escogida para ser la cena de este felino, pero contra toda lógica, se convirtió en el compañero del depredador.
Dmitry Mezentsev, director del parque, señaló que incluso Amur se ha comido a cabras de mayor tamaño que Timur. ¡Cosas de la natulareza!
"¿Qué hubiera ocurrido si en vez de que ella hubiera servido, Kast hubiera servido? Ahí tienes un mensaje de género absolutamente claro". Según Montecino, "estamos frente a una imagen y a una simbólica muy tradicional" que obliga al país a preguntarse empíricamente "quién cuida".