Enrique Rajevic necesita la aprobación de, al menos, 22 senadores.
Conversaciones "de pasillo" en la Cámara Alta buscarían empalmar la votación de ambas autoridades.
El Gobierno no contaba con los votos necesarios para designar a Rajevic como nuevo contralor.
El documento aclararía qué tipo de acciones se consideran intervencionismo.
"¿Qué hubiera ocurrido si en vez de que ella hubiera servido, Kast hubiera servido? Ahí tienes un mensaje de género absolutamente claro". Según Montecino, "estamos frente a una imagen y a una simbólica muy tradicional" que obliga al país a preguntarse empíricamente "quién cuida".