Cada vez que se anuncia un sistema frontal en la Región Metropolitana, es común ver imágenes de veredas inundadas y calles convertidas en ríos. Esto que suele ser abordado como una emergencia climática es, en realidad, un problema estructural de la urbanización de la capital.
Así lo demuestra un estudio de Corporaciones Ciudades sobre susceptibilidad territorial a inundaciones pluviales, el que reveló que el 71% de la población del Gran Santiago, es decir, 7 de cada 10 habitantes, vive en barrios con mayor riesgo de verse afectados por inundaciones, evidenciando una alta desigualdad territorial en Santiago.
Se identificó que sectores de la zona oriente y norte presentan condiciones más favorables frente a precipitaciones intensas; por otro lado, las zonas centro-sur y poniente concentran los mayores niveles de susceptibilidad territorial.
El estudio integró siete indicadores territoriales asociados al comportamiento del agua en contextos urbanos: pendientes del terreno, índice de humedad topográfica, altura sobre cauces cercanos, distancia a cursos de agua, vegetación, usos de suelo y distribución de precipitaciones. A partir de estos elementos se elaboró un mapa de susceptibilidad territorial para lograr identificar a los sectores que son más propensos a inundaciones por acumulación de aguas lluvias.
Entre las comunas con riesgos más críticos se encuentran:
- San Joaquín
- Cerro Navia
- Lo Espejo
La primera comuna mencionada, San Joaquín, representa el 100% de una alta susceptibilidad territorial a inundaciones pluviales, es decir, reúne las características urbanas para que se acumule una mayor cantidad de agua en aquellos sectores. Mientras que las comunas que la siguen corresponden a un 97% y un 98%, respectivamente.
Las comunas que les siguen en riesgo de anegamientos corresponden a: El Bosque, Quinta Normal, San Miguel, Conchalí, Macul, San Ramón y Pedro Aguirre Cerda.
La investigación concluye que, en 21 de las 35 comunas analizadas (el 60% de la ciudad), al menos el 70% de sus barrios supera los niveles promedio de susceptibilidad, reflejando que el riesgo de anegamientos por lluvias no está concentrado en zonas aisladas, sino que constituye una condición extendida en buena parte del territorio urbano.
“Las inundaciones urbanas no pueden abordarse únicamente desde una lógica reactiva o de emergencia. Este estudio demuestra que existen condiciones territoriales estructurales que hacen que ciertos barrios acumulen sistemáticamente más riesgo frente a lluvias intensas. La evidencia apunta a avanzar hacia sistemas de drenaje urbano sostenible, incorporando soluciones basadas en la naturaleza —como jardines de lluvia, pavimentos permeables, zanjas de infiltración, humedales urbanos y parques inundables— capaces de captar, infiltrar y retardar el escurrimiento del agua lluvia dentro de la ciudad”, explica Martín Andrade, director ejecutivo de Corporación Ciudades.
Este análisis fue desarrollado mediante la iniciativa de Barrios por el Clima en alianza con la Fundación Ibáñez Atkinson, Mi Parque Bosko, Patio Vivo, Fundación Reforestemos, Cerros Isla, Corporación Ciudades, Corporación Cultiva y el Magíster en Arquitectura Sustentable y Energía de la UC.
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