Una manifestación de la derecha en Países Bajos, realizada este sábado, se transformó rápidamente en un caos, con enfrentamientos violentos entre los manifestantes y la policía.
Cientos de manifestantes, muchos de ellos vestidos con ropa negra y ondeando banderas, se congregaron en Ámsterdam.
A pocos días de las elecciones generales, la protesta, inicialmente convocada para exigir políticas de asilo más estrictas, terminó con actos de vandalismo y disturbios en la capital, recogió la agencia Associated Press.
Ataque a sede de un partido político
Sin embargo, la situación se desbordó cuando un grupo de agitadores comenzó a lanzar objetos a los agentes de la policía, quemaron un coche patrulla y atacaron la oficina del partido centrista D66, que también fue vandalizada.
Ante la escalada de violencia, las fuerzas del orden recurrieron al uso de gases lacrimógenos y un cañón de agua para intentar dispersar a los alborotadores.
Aunque los incidentes fueron dispersados, no se han reportado heridos o arrestos hasta el momento.
Rob Jetten, líder del partido D66, condenó firmemente los ataques y respondió a los manifestantes a través de un mensaje en X: “Escoria. Mantengan sus manos alejadas de los partidos políticos. Si creen que pueden intimidarnos, mala suerte”, señaló, reafirmando que no permitirán que los extremistas alteren el orden en su país.
A lo largo de la jornada, un grupo más pequeño de manifestantes se dirigió hacia el complejo del Parlamento neerlandés, actualmente vallado debido a trabajos de renovación que durarán varios años.
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