(CNN) — El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, a veces no puede lograr que el presidente Trump cuelgue el teléfono. Las llamadas pueden llegar en medio del día —o en plena noche— o incluso después de reuniones de horas en la Casa Blanca, suele decirles a sus allegados el republicano de Louisiana.
Pero al otro lado del Capitolio, no puede decirse lo mismo del otro principal líder republicano: el líder de la mayoría del Senado, John Thune.
Pueden pasar días, si no semanas, sin que Thune sepa del presidente. En cambio, Thune se entera en su mayoría de la última granada de Trump que sacude la agenda republicana o de los ataques dirigidos contra el propio líder de la mayoría del Senado a través de Truth Social y los medios.
Durante el más reciente tramo de alto riesgo en el Senado, con el propio designado de Trump para el Gabinete en problemas, la agenda del presidente en año electoral tambaleándose y un enorme proyecto de ley de financiación para Irán en duda, Thune le dijo a CNN que no había hablado con el presidente en casi dos semanas. La brecha entre ambos no ha hecho más que ampliarse desde que Trump se movió para sacar del camino a un compañero republicano, el senador John Cornyn, en sus primarias de mayo, y mientras el presidente ha insistido a voz en cuello en que el Senado elimine el filibusterismo, una exigencia que el líder republicano ha rechazado repetidamente.
“Conmigo, es más bien según sea necesario”, dijo Thune a CNN cuando se le preguntó sobre sus conversaciones recientes con el presidente.
Ahora, la disonancia cada vez más evidente entre ambos hombres está alimentando la ansiedad de muchos de los compañeros republicanos de Thune en el Congreso, que están defendiendo mayorías frágiles que están en juego este noviembre.

El líder de la mayoría del Senado, John Thune, a la derecha, asiste a una audiencia de la Comisión de Finanzas del Senado, en el Capitolio, el 30 de julio de 2026. Win McNamee/Getty Images
Aunque nunca han sido cercanos en lo personal, con el afable Thune muy distinto en estilo del presidente voluble y combativo, al inicio del segundo mandato de Trump se comunicaban con mucha más frecuencia, según senadores y personas que conocen a ambos. Trump elogiaba con frecuencia el liderazgo de Thune mientras el líder republicano del Senado impulsaba su agenda y a menudo se mordía la lengua cuando discrepaba del presidente, ya fuera por una publicación incendiaria en redes sociales o por una política como los aranceles generalizados que perjudicaban a sus electores en Dakota del Sur.
Sin embargo, en sus conversaciones privadas, Thune usa un enfoque muy directo con Trump, explicando sin rodeos lo que se puede y no se puede lograr en el Senado, según fuentes republicanas, muy distinto de otros republicanos que tienden a seguir las órdenes del presidente, por inverosímiles que sean.
Las tensiones han crecido en las últimas semanas, a medida que Trump ha lanzado públicamente dardos contra la conducción de Thune en la Cámara Alta. Trump agitó a los republicanos MAGA para que dirigieran su ira contra el líder republicano a fin de aprobar la “SAVE America Act” del presidente, a pesar de que el Senado ya ha rechazado el proyecto de ley de restricciones al voto.
Y Trump ha sorprendido sistemáticamente a Thune, ya fuera cancelando una ceremonia de firma de un proyecto de ley de vivienda que los republicanos estaban ansiosos por abanderar en un año electoral dominado por preocupaciones sobre la asequibilidad o dinamitando los esfuerzos por renovar facultades clave de vigilancia. Trump apartó temporalmente a su propio designado para director de Inteligencia Nacional e incluso metió una cuña en los planes para que el Senado aprobara rápidamente decenas de miles de millones para la aplicación de las leyes de inmigración al anunciar un fondo de US$ 1.800 millones “contra la instrumentalización”, un asunto que aún complica la agenda republicana.
El resultado ha sido un pelotón de fusilamiento circular que ha persistido durante meses, con alrededor de una docena de republicanos alineados con MAGA poniéndose de lleno del lado de Trump, la mayoría de los demás republicanos del Senado en el bando de Thune, y muchos perplejos de que las luchas internas estén haciendo que un difícil entorno electoral de mitad de periodo sea aún más desafiante.
“Yo diría que todos estamos anhelando una relación con la Casa Blanca en la que trabajemos más en armonía”, dijo el senador John Curtis, un republicano de Utah.
“Las peleas internas no son realmente productivas”, dijo el senador republicano Jim Justice, de Virginia Occidental, dejando claro que apoya la agenda del presidente, pero reconociendo los límites de un Senado estrechamente dividido. “No tiene sentido dar vueltas y vueltas y vueltas”.
Y si los líderes no logran ponerse de acuerdo, advirtió Justice: “Si no tienen cuidado, van a empeorar las cosas mucho mucho mucho, porque vamos a perder escaños y eso lo hará peor para el presidente”.
Según senadores republicanos, la brecha solo está destinada a ampliarse con la muerte del senador Lindsey Graham, un aliado y confidente de ambos hombres. Graham, compañero de golf de Trump y muy amigo cercano de Thune, era un “pilar” entre los dos, dijo uno de los senadores.
“Tenemos que estar hablando de las victorias, hablando de lo locos que están los demócratas, y en cambio nos estamos apuñalando entre nosotros”, dijo el senador.
La disputa Trump-Thune llega a un punto crítico
La relación entre los dos hombres está a punto de llegar a un punto de inflexión mientras el Senado se enfrenta a un receso de cinco semanas que comienza al final de esta semana. Trump ha exigido que su “Ley SAVE America” se apruebe antes de que los senadores se vayan. Pero incluso preparar una votación condenada de antemano consumiría un valioso tiempo en el pleno mientras la Cámara Alta se apresura a terminar otros asuntos de gran envergadura, como el proyecto de ley de sanciones a Rusia, de Graham, y una medida de financiación provisional para mantener al Gobierno abierto hasta diciembre.
Lo que más complica las cosas: la exigencia de Trump de impulsar su agenda mediante el engorroso proceso presupuestario, una maniobra que le permitiría sacar adelante un paquete más amplio de miles de millones para la guerra con Irán y restricciones electorales siguiendo estrictamente las líneas partidistas. Sin embargo, persiste un fuerte desacuerdo entre los republicanos del Senado sobre cómo debería ser la propuesta, lo que significa que tampoco cuenta con 50 votos para aprobarse en el Senado, según Thune.

El Capitolio de EE.UU. el 22 de julio de 2026. J. Scott Applewhite/AP
La principal prioridad de Thune esta semana es mantener al Gobierno abierto más allá del 30 de septiembre. Pero Trump y su círculo íntimo están mucho más empeñados en aprobar el resto de su agenda utilizando esa maniobra presupuestaria, pese a las objeciones de muchos dentro de su propio partido.
Altos funcionarios de la Casa Blanca, incluida la secretaria general de la Casa Blanca, Susie Wiles, y el director de Presupuesto, Russ Vought, han estado presionando a los senadores para que impulsen una resolución presupuestaria esta semana. Pero en un almuerzo a puerta cerrada con Vought, la semana pasada, varios senadores republicanos rechazaron las exigencias de la Casa Blanca, según fuentes presentes en la sala.
Muchos republicanos se alinean con Thune, especialmente porque el proceso engorroso requeriría una serie maratónica de votaciones —conocida en el Capitolio como un “voto-a-rama”— sobre asuntos políticamente delicados que los senadores vulnerables están ansiosos por evitar.
“No creo que sea realísticamente posible hacerlo”, dijo la senadora Lisa Murkowski, la republicana de Alaska, cuando se le preguntó sobre votar la resolución presupuestaria. “No estoy segura de que un voto-a-rama a altas horas de la noche, con muchos temas políticamente explosivos, sea lo que muchos miembros que se presentan este año realmente estén esperando. Así que también cuestiono la sensatez política”.
La frustración de Trump con Thune y su equipo de liderazgo republicano es compartida por el ala MAGA en el Congreso, que planea forzar una votación esta semana que impediría que el Senado se vaya a veranear. Aproximadamente una docena de republicanos la apoyan, según una persona informada sobre las conversaciones.
Senadores alineados con Trump, como el presidente de la Comisuón de Presupuesto del Senado, Ron Johnson, advierten a Thune que sería un “enorme error” levantar la sesión sin actuar sobre la exigencia de Trump de impulsar su agenda mediante el proceso presupuestario.
“A nuestros simpatizantes no les caería bien”, dijo Johnson a CNN.
Pero la mayoría de los senadores reconoce que cancelar el receso de agosto no permitiría avanzar más la agenda de Trump, ya que los republicanos no tienen los votos para lograr lo que el presidente quiere.
“Él no vota en nuestras elecciones”
Muchos de los aliados de Thune creen que Trump lo está preparando para que sea el chivo expiatorio si los demócratas arrasan en las elecciones intermedias y le dan la vuelta al Senado.
Consultado por CNN el jueves sobre si cree que Trump está tratando de convertirlo en un chivo expiatorio, Thune simplemente se encogió de hombros: “No lo sé”.
Pero fue apenas un día antes cuando Trump se negó de forma tajante a darle a Thune un voto de confianza cuando se le preguntó si todavía es el hombre indicado para el cargo.
“Bueno, vamos a averiguarlo y se lo haré saber”, dijo el presidente.
Thune respondió con su propia réplica: “Él no vota en nuestras elecciones”.
La Casa Blanca declinó comentar sobre la relación de Trump con Thune, y en su lugar remitió a los comentarios críticos previos del presidente sobre el líder republicano del Senado.

El líder de la mayoría del Senado, John Thune, habla con los periodistas en el Capitolio de EE.UU., el 29 de julio de 2026. Anna Moneymaker/Getty Images
Los senadores republicanos dicen que hay otra gran razón para la ruptura. Thune se ve obligado a expresar las opiniones de muchos en su bancada que discrepan del presidente, pero tienen miedo de hablar por temor a represalias. Esos temas incluyen las exigencias de Trump de eliminar tradiciones y reglas del Senado que otorgan poder al partido minoritario, como el filibusterismo y los llamados “blue slips”, que le conceden voz en ciertos designados a tribunales inferiores y en la selección de fiscales federales.
Thune, respaldado por muchos republicanos del Senado, le ha dicho al presidente que no lo harán —en particular con respecto al filibusterismo, una herramienta que, dicen, necesitarán algún día estando en la minoría del Senado para bloquear proyectos de ley demócratas.
“Es un hecho: no vamos a eliminar el filibusterismo”, dijo Thune sobre la táctica dilatoria que requiere 60 votos para superarse.
Y la decisión de Trump de arremeter contra dos republicanos del Senado exacerbó las tensiones, especialmente porque el escaño de Cornyn, en Texas, ahora corre el riesgo de cambiar de manos con la controvertida elección de Trump de Ken Paxton como el postulado.
El senador James Lankford, de Oklahoma, atribuyó las frustraciones de Trump a su naturaleza acelerada como ejecutivo empresarial de larga trayectoria.
“No está satisfecho con nada. ‘Puedo hacer un palo de golf mejor, puedo hacer un hotel mejor’”, dijo Lankford. “Siempre está empujando”.
Pero, consultado sobre si es productivo que los dos líderes del partido estén en desacuerdo, Lankford dijo: “Thune y el presidente pueden resolver las diferencias en eso. La parte difícil es que el presidente quiere poder moverse rápido como puede moverse un ejecutivo. Pero nosotros somos una rama legislativa, no nos movemos tan rápido”.
Con información de Morgan Rimmer, Alison Main y Adam Cancryn, de CNN.
Lo más leído
- Exministro Nicolás Grau y la Ley de Reconstrucción: "Es una transferencia gigante a los sectores de alto ingreso del país"
- Paso Los Libertadores cumple 18 días sin tránsito: Gremio de camioneros afirma que "no existe una fecha definida para la reapertura"
- Rosalía inicia el Lux Tour en Argentina y pide disculpas tras la polémica por compartir un video de Mia Khalifa: "Mi amor por este país sigue intacto, como el primer día"
- "El momento es ahora": Inversionistas se preparan para entrar en Venezuela pese a enormes riesgos
- "Spider-Man: Brand New Day" recauda US$ 927 millones a nivel mundial: Es el segundo mayor estreno de la historia