El condenado cometió crímenes contra judíos, afroamericanos y sus simpatizantes, con el fin de causar una guerra racial entre los años 1977 y 1980.
Joseph Paul Franklin, quien asesinó a 22 personas entre 1977 y 1980, fue ejecutado este miércoles después de pasar 33 años en prisión en Missouri, Estados Unidos.
Franklin la semana pasada otorgó su última entrevista en vida, en la cual se refirió a las muertes que causó en un período de tres años, explicando el odio que sentía ante los judios, afroamericanos y todo aquel que simpatizara con ellos, dando a entender que su misión era causar “una guerra racial”.
Originalmente se llamaba James Clayton, pero decidió cambiar su nombre en honor del líder propagandista nazi Joseph Paul Goebbels.
No obstante, la polémica surge, en estos días, porque la defensa de Franklin acusa que se usó un fármaco doloroso e inconstitucional para su ejecución, convirtiéndolo en un conejillo de indias, ya que nunca se había ocupado ese método en previas ejecuciones.
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