Daniel Mansuy y crisis del empleo: “Esto es una bomba social y una bomba de tiempo que tarde o temprano nos va a estallar”

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Según los últimos datos de la encuesta CADEM, el empleo y la economía han superado a la seguridad y a la crisis de seguridad que conocemos como la principal prioridad y preocupación de los chilenos.

Esta preocupación ciudadana remite a una realidad ineludible. Los números del mercado laboral son cada vez peores y todas las medidas que hemos tomado en los últimos años, como ha dicho Andrés Velasco, cada una de ellas aisladamente considerada muy buena, solo ha complicado la situación.

En unos pocos meses más se va a aumentar la cotización de pensiones por el acuerdo de pensiones realizado hace algún tiempo.

La falta de oportunidades, además, golpea especialmente a los sectores más vulnerables de la población, registrándose cifras alarmantes en desempleo juvenil, que llega a 22,6%, y de manera aún más dramática al desempleo juvenil femenino, que alcanza la cifra altísima de un 28,3%.

Una de cada tres mujeres jóvenes no encuentra trabajo.

Esto es una bomba social y una bomba de tiempo que tarde o temprano nos va a estallar a quien sea que esté gobernando en ese minuto en la cara.

En ese contexto se vuelven fundamentales, por cierto, algunas de las recomendaciones entregadas por la mesa de reactivación laboral liderada por el economista David Bravo.

Este panel de expertos propuso medidas orientadas a derribar las barreras de contratación y algunos subsidios enfocados especialmente en jóvenes y mujeres.

El camino hacia adelante es difícil y va a ser empinado, no cabe ninguna duda.

Recuperar el empleo formal no es solo una medida económica indispensable, sino algo para aliviar a miles y miles de familias chilenas.

De aquí en adelante, frente a cualquier política pública, nos deberíamos preguntar en qué medida contribuye o no esto al empleo y, sobre todo, a los sectores más vulnerables.

No deberíamos preocuparnos solo de la precariedad laboral de los que tienen empleo, que es muy importante, sino de aquellos que no lo tienen.

Ya no tenemos derecho a olvidar estas preguntas.

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