Es un momento complejo para la economía y ello explica, en buena parte, la desafección ciudadana con el Gobierno que han mostrado las encuestas este fin de semana.
Pero en todo el cuadro político hay un elemento que no parece menor: la personalidad del presidente. El carácter del jefe de Estado, que, cuando pasan los años y se revisa la historia, aparece siempre como un elemento fundamental para entender los hechos y las decisiones.
¿Cuánto es capaz de decir o callar? ¿En quién confía? ¿Cuánto controla sus impulsos vitales? ¿Es capaz de aceptar errores, enmendar, o es más bien tozudo? ¿Cómo administra los triunfos? ¿Cómo empatiza en momentos de dolor?
Este es el día 117 del Gobierno. Y hay hechos protagonizados por el propio presidente que no han ayudado a su Administración, más allá de las decisiones clave que han cambiado el curso de los acontecimientos, como el bencinazo.
Por ejemplo, cuando el presidente afirmó que la promesa de expulsar a 300.000 migrantes era “una metáfora”. Explicaciones más o menos: desinfló muy prontamente algo que cuesta mucho volver a reponer en política: la confianza. Y, más aún, la esperanza, el querer creer —esta vez sí que sí— en que la política puede ser algo diferente al desalmado ejercicio de inflar las expectativas de la gente y luego defraudar.
O cuando, en Villarrica, hace 10 días, discutió más allá de lo razonable con la mujer cuyo hijo le negó el saludo.
Más allá de la popularidad del presidente y su Gobierno, por lo tanto, pongo la mirada en el propio Kast: hoy todos sus atributos han retrocedido de manera relevante, según la encuesta Cadem, incluso responsabilidad, autoridad, liderazgo y valentía. La opinión pública considera que el mandatario tiene poca capacidad de diálogo, cercanía y empatía.
Es, entonces, ¿el propio Kast —su personalidad y carácter— un problema para su Administración?
En momentos complejos en lo económico, como los que atraviesa Chile, el presidente deberá tener la capacidad de conectar con la gente que lo está pasando mal… y la empatía y sensibilidad no parecen ser su fuerte. Porque el IMACEC puede mejorar. Pero el desempleo, con todo lo que ello genera, amenaza con quedarse por largo tiempo.
Lo más leído
- Megarreforma: Javier Macaya (UDI) afirma que las conversaciones con la oposición apuntan a que las "pretensiones de ir al TC ojalá queden eliminadas"
- Daniel Mansuy y crisis del empleo: “Esto es una bomba social y una bomba de tiempo que tarde o temprano nos va a estallar”
- Rocío Montes reflexiona sobre el liderazgo del presidente Kast: “La empatía y la sensibilidad no parecen ser su fuerte”
- Pepe Auth y las lecciones que deja el Mundial: “Mucho de lo que ocurre nos habla del mundo actual”
- Mónica Rincón por caso Topógrafo: “Se trató de entorpecer la labor periodística vital para denunciar casos de corrupción”