Rocío Montes y tensiones en el oficialismo: “El Partido Republicano no se comporta como el partido principal del Gobierno; es hora de que La Moneda ordene a sus huestes”

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Cuesta comprender el comportamiento del Partido Republicano.

En una semana legislativa clave para el Gobierno de Kast, porque el jueves se vota la Megarreforma en el Senado, los republicanos siguen en la lógica de crecer hacia la derecha, de marcar a los libertarios y de hacer chocar los trenes con Chile Vamos.

A propósito del anuncio del jefe de bancada de los diputados de RN, Diego Schalper, de que él y otros votarán mañana en contra de la acusación constitucional contra Nicolás Grau, al menos tres parlamentarios republicanos —Agustín Romero, Luis Fernando Sánchez y José Carlos Meza— han criticado este lunes, en malos términos, a sus compañeros oficialistas.

¿Se está trizando ya la alianza de Gobierno y el objetivo común de la derecha de formar una coalición única?

Es pronto para saberlo, pero hay tensiones evidentes —y grandes— que quedaron hoy al descubierto en el comité político de La Moneda.

La presidenta de RN, Andrea Balladares, exigió “respeto”. Algo parecido hizo el presidente de la UDI, Guillermo Ramírez.

Los diputados UDI exigieron una disculpa por los ataques de Romero a Evelyn Matthei. Y hubo advertencia: “De no mediar dicha rectificación, entenderemos que estas declaraciones constituyen una postura oficial, ante lo cual advertimos que las relaciones políticas entre ambos partidos se verán sensiblemente afectadas”.

Entonces, ¿qué buscan los republicanos?

¿Polarizar? Muestran una actitud identitaria, siguen hablando de “la derechita cobarde”, menosprecian la moderación, denuestan al que no piensa igual.

En definitiva, el Partido Republicano no se comporta como el partido principal del Gobierno. De su gobierno.

Algo que ya vimos, por cierto, en la Administración anterior, cuando al propio presidente (Gabriel) Boric le costaba ordenar a los suyos en el Parlamento.

Es hora —pienso— de que La Moneda ordene a sus huestes… de no estar de acuerdo, claro, con este ánimo de polarización.

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