Nos duele su historia. Krishna tenía apenas 19 años y una hija de 4. Su familia cuenta que quería cambiar su vida y alejarse de personas ligadas a las drogas, pero no alcanzó. La asesinaron.
Después de 21 días de búsqueda, fue encontrado su cuerpo y hay 6 detenidos. Hubo un trabajo intenso sí, pero también es cierto que detrás estuvo su familia y en especial su hermana Cristal que con su fuerza hizo imposible a cualquier organismo público desentenderse o no esforzarse en tener resultados. Tampoco a los medios de comunicación.
La ficha de Krishna está aún en la página de la PDI de personas desaparecidas. Junto a otras de las que no sabemos nada. Les dice algo Catalina Hernández o María José Ramírez desaparecida en marzo del año pasado o Patricio Muñoz sin noticias desde 2021… No nos dicen nada, a sus familias sí.
Hay sillas vacías y son muchas, que duelen cada día y más en fechas que se acercan como Navidad o Año Nuevo. No puede ni ayer ni hoy depender de la fuerza de las familias, la intensidad del esfuerzo por encontrarlos, hacer justicia y darle algo de paz a sus cercanos.
Es importante porque la desidia o la falta de recursos para la búsqueda, se traducen en impunidad y ése es el aliciente perfecto para que criminales comunes o del crimen organizado avancen. No nos podemos acostumbrar.
Nuestro futuro no puede ser el presente que vive México con 130 mil personas desaparecidas. Con habituales fosas comunes. Llenos de carteles que ya casi no se notan.
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