Mónica Rincón por red oculta de hombres que drogaba y abusaba de mujeres: “No es exageración alertar que existe una cultura de la violación”

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Me da asco, no el reportaje, sino lo que reveló CNN International hace unas semanas, y quiero destacarlo. Expuso un chat de Telegram donde se enseñaba a drogar y a violar mujeres. Solo en un mes tuvo 62 millones de visitas.

Millones de hombres buscaban allí y recibían datos sobre cómo no dejar rastros de sus crímenes. Compartían tips de dónde comprar drogas, cómo verificar que ellas estuvieran inconscientes e incluso se regocijaban con transmisiones en vivo de estos actos salvajes. Un caso que se repite en distintas partes del mundo.

Esto nos recuerda que no es exagerado alertar que existe, de manera extendida, una cultura de la violación, basada en ver a las mujeres como objetos, como cosas que pueden usarse y de las cuales abusar. No se digan enfermos, porque eso les quitaría responsabilidad. Asúmanse cobardes, desviados, machistas.

Es machismo en una de sus expresiones más brutales. Termina en esos delitos y en otros tipos de violencia, pero empieza mucho antes: cuando se validan afirmaciones como que, si ella quiso al principio de la noche, entonces no importa que esté curada porque igual puedo tener sexo con ella; cuando se examina la conducta de la víctima para ver si “no lo provocó”; o en ese triste “no se cuidó”.

El chat de Telegram estaba hermanado con la web Motherless —literalmente “sin madre”—, parte de una red en la que se incita y enseña a abusar de esposas, sobrinas, madres e hijas.

A la acción penal y a todo lo estructural hay que sumar un cambio de mentalidad. Que antes de aconsejar “cuida a tu hija”, pensemos “educa a tu hijo”. Porque no es no, y el sí debe ser explícito y en tiempo presente. Y porque, como nos enseñó Dominique Pelicot, “que la vergüenza cambie de lado”.

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