Por Mónica Rincón
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Hubiera más que bastado. El Plan de Búsqueda de los detenidos y hechos desaparecer en dictadura es algo tan importante, que el Estado les debe a la memoria de víctimas y a sus familias, es un deber de humanidad tan indiscutible que debió ser el acto con motivo del golpe de Estado.

En vez de eso, con buena intención seguro, pero con liviandad también, se elevaron mucho las expectativas y las ideas de actos.

El presidente autoboicoteó la posibilidad de una declaración conjunta anunciándola por la prensa y también hubo fallos con el Plan de Búsqueda. El día previo, el mandatario pronunció esa horrible frase de “hay otros que mueren de manera cobarde para no enfrentar a la justicia” que no tenía otra interpretación posible que la obvia. Hoy haya dicho que lo lamenta y que la dio con otra intención.

Dos errores más: no haber invitado personalmente a los líderes de los partidos de derecha al acto, porque algo tan relevante lo ameritaba y además reconvenirlos en público por no estar ahí. Ya tendrían ellos que justificar su ausencia.

Ese Plan de Búsqueda debió marcar el tono. Porque en sí mismo dice: interrumpir la democracia siempre es repudiable porque abre paso a las dictaduras y a las violaciones a los Derechos Humanos.

Hoy es 3 de septiembre, nada es inevitable en política. Aún pueden, de izquierda a derecha, lograr un gesto tan sobrio como significativo y unitario. Se lo deben a los chilenos

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