Vamos a una Cuestión de Opinión que puede ser increíble a niveles brutales.
El nombre del francés Dominique Pélicot ya entró en la historia de los monstruos más brutales de la historia. Dominique drogaba a su esposa y la ofrecía en esa condición a hombres para que la violaran.
Más de 200 violaciones donde participaron más de 80 hombres que se aprovechaban de Gisèle Pélicot. Y no es película lo que estoy diciendo, es realidad.
“Busco cómplice pervertido para abusar de mi esposa dormida”, decían algunos de los mensajes en redes sociales. Y en vez de denunciarlo, montones de personas aceptaban la oferta y la respondían.
Según lo dicho en el juicio, respondieron como 50 hombres, entre ellos un bombero, enfermero, un periodista y personas de edades entre 27 hasta el mayor de 74 años.
Les hablé hace poquito de ese libro de Harold Bloom, El Principio de Lucifer, donde se analizaba cómo el mal forma parte de nuestra humanidad.
Lo de Pélicot es perversión luciferina. La oferta de hacer el mal fue en este caso respondida con vítores y felicitaciones por varios de los violadores que señalaron que les encantaría hacer lo mismo con sus propias parejas.
De tanto en tanto aparecen evidencias de que el ser humano es un ejemplo de lo mejor, pero también a veces de lo peor.
De esta creación sea divina, si usted cree en eso, o de la naturaleza. Lo que no cambia es que somos ángeles y demonios y a veces casos como el de Pélicot muestra lo peor de nuestra especie.
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