Por Daniel Matamala
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El Estado ha vuelto al centro de nuestro debate. Después de varias décadas en que el modelo chileno lo redujo a un rol más bien secundario, se hace evidente que el Estado tiene bastante que decir en los desafíos que vienen.

Es este un país que exige mayor igualdad, servicios dignos para todos y que la educación, la salud y las pensiones dependan de los derechos ciudadanos y menos de los bolsillos de cada cual. La pregunta es qué Estado necesitamos para poder cumplir esos objetivos. 

¿Necesitamos nuestro actual Estado subsidiario, o sea que actúa básicamente en subsidio de lo que no pueden cubrir los privados, o más bien un Estado más activo en cubrir esas necesidades? ¿Debe haber o no espacio para un Estado empresario, que incursione en ciertas áreas de la economía?

Pero no sólo debemos preocuparnos del tamaño y alcance de ese Estado, también de su eficiencia, porque un fisco más grande puede ser uno más pesado, capturado por intereses particulares, operadores políticos y grupos que lo usen para actuar en su propio beneficio y no en el de todos los chilenos.

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Por eso, si discutimos entregar más dinero o más facultades al Estado, también tenemos que discutir su reforma y modernización.

Necesitamos un Estado en que prime la meritocracia y no los pitutos, donde el dinero de todos nosotros se invierta con eficiencia y con un estricto control, y que la corrupción sea perseguida de manera eficiente. En resumen, un mejor Estado al servicio de todos los chilenos.

¿Cómo lograrlo? Eso es lo que vamos a debatir hoy en 360°.

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