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Punto por punto, argumento por argumento, fecha por fecha… Chile hoy frente a la Corte explicó de manera impecable por qué sentarse a negociar,  no obliga a darle al otro lo que quiere tener.

Nuevamente Chile fue el mateo del curso. Apuntamos a que Bolivia en forma parcial apeló al sentimiento y no al derecho. Frente a los 15 jueces les enrostramos a los bolivianos su frustración. Una exposición sólida, que olvidó que la soberbia es uno de los 7 pecados capitales.

Ese deseo incontrolable de intentar ser o mostrarse mejor que el otro, podría nuevamente pasarle la cuenta a Chile al final del proceso. Porque los 15 jueces, que han escuchado una triste historia contada lunes y martes, una historia que habló de amputación de territorio, de ocupación sangrienta, de injusticia y de pobreza, son brillantes abogados, pero también son personas.

Provienen de 4 continentes, de corrientes jurídicas y políticas distintas. Así lo han demostrado en fallos anteriores, en que han buscado soluciones creativas o salomónicas. Bien deberíamos recordar lo que pasó frente a Perú en ese mismo tribunal hace sólo 4 años. 

Sin embargo, hoy los “malos de la película”, volvimos a quedar sólidamente como los “malos de la película”. Nuestro relato es coherente, dentro y fuera de la Corte, tan coherente como frío. Las batallas también son comunicacionales y eso debiéramos saberlo.

No cuestionamos los argumentos de Chile, pero detrás de ellos también hay historias, también hay sangre derramada, también hay personas viviendo en los territorios reclamados y de eso hoy no escuchamos nada. Qué duda cabe, una defensa eficiente, pero sin corazón.

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