En la ceremonia de himnos nacionales entre Perú y la selección chilena, el Estadio Nacional de Lima fue literalmente una caldera. Esto, debido a que cuando fue el turno de la canción chilena, los peruanos desataron sus mejores pifias para no dejar oír la composición nacional.
De esta forma se reviven viejas y malas costumbres en el fútbol latinoamericano, de aquella época en que casi ningún estadio se puede escuchar otro himno nacional que no sea el local.
"¿Qué hubiera ocurrido si en vez de que ella hubiera servido, Kast hubiera servido? Ahí tienes un mensaje de género absolutamente claro". Según Montecino, "estamos frente a una imagen y a una simbólica muy tradicional" que obliga al país a preguntarse empíricamente "quién cuida".