El crudo análisis que realizó Eduardo Bonvallet sobre la corrupción en la ANFP
El 7 de enero de 2011 fue el día en el que Sergio Jadue saltó a la palestra, al convertirse en el nuevo presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional.
Reemplazando en el cargo a Harold Mayne-Nicholls, tras la batahola causada por la fallida asunción de Jorge Segovia, su primera gran polémica fue la salida de Marcelo Bielsa.
El técnico argentino renunció a su puesto, aludiendo diferencias irreconciliables gatilladas por una falta de confianza total hacia el nuevo mandamás del fútbol chileno. Las críticas contra Jadue se multiplicaron, lamentando el fin de una era que cambió la cara del fútbol chileno.
Pero a partir de ahí, y a pesar de los cuestionamientos contra el dirigente, la llegada de Jorge Sampaoli comenzó a blindar al dirigente a raíz de los resultados que comenzó a obtener “La Roja”. Una seguidilla de grandes presentaciones que fueron coronadas con la obtención de la Copa América.
Además, antes de la crisis dirigencial que gatilló su salida, Jadue logró que durante su mandato la FIFA otorgase al país la realización del Mundial Sub-17, sumándose además a su designación como presidente del Área de Competiciones de la Conmebol y luego vicepresidente del organismo.
Pero su rápido ascenso en el fútbol fue tan rápido como como su caída. A la larga terminó reconociendo su culpabilidad en el caso de corrupción que investiga el FBI, participando como testigo para aplacar los castigos penales que recibirá, dejando un hoyo en la ANFP que recién comienza a destaparse, al igual que el manejo de sus finanzas, ya que se reporta que tenía cuentas en un paraíso fiscal.
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