Natalia Lafourcade habló con CNN Chile sobre el momento de transformación que atraviesa entre la maternidad, la gira y un nuevo Grammy, pero también sobre el peso de sus raíces. La herencia chilena de su padre Gastón y tío Enrique, sus viajes al sur, su admiración por Violeta Parra y el lugar que ocupa Chile en su historia personal y artística.
A los 42 años, Natalia Lafourcade llega a una de esas edades en que una artista ya no necesita demostrar que puede sostener una carrera, pero sí decide, cada cierto tiempo, preguntarse qué clase de vida quiere seguir poniéndole a su obra. Nació en Ciudad de México el 26 de febrero de 1984, creció en Coatepec, Veracruz, entre música, enseñanza y una casa donde el arte no era un accesorio sino una forma de estar en el mundo.
Sus dos padres son músicos; su padre, Gastón Lafourcade, nació en Angol, en el sur de Chile, se formó como organista, pianista y clavecinista, y se radicó en México tras el golpe de Estado de 1973. Su madre, María del Carmen Silva, también dedicó su vida a la pedagogía musical. En el origen de Natalia no hay una narrativa de estrella fabricada, sino una trama más antigua de instrumentos, disciplina, tradición, herencia, aula, familia, desplazamiento y un concepto que se repite con frecuencia en su mundo personal y profesional: raíz.
Vista desde afuera, su historia podría contarse como la de una compositora que atravesó el pop, el cancionero latinoamericano, la música de raíz, el homenaje, el bolero, la exploración íntima y la consagración internacional sin perder nunca el timbre propio. Pero esa versión, aunque cierta, queda corta. Porque el rasgo más raro de Lafourcade no está sólo en la calidad de sus discos ni en la cantidad de premios, sino en algo más difícil de fijar, el modo en que ha logrado convertir la sensibilidad en método.
A lo largo de más de veinte años, su discografía ha ido creciendo no a partir de tendencias o un marketing estratégico, sino de una escucha paciente de sí misma. Empezó a escribir canciones desde muy joven, publicó su primer disco solista en 2002 y, desde entonces, fue construyendo una obra donde conviven En el 2000, Un derecho de nacimiento, Hasta la raíz, Nunca es suficiente, Tú sí sabes quererme o De todas las flores, canciones muy distintas entre sí, pero unidas por una misma idea de verdad emocional.
En 2026, esa trayectoria entra a una nueva zona. No porque Natalia Lafourcade necesite reinventarse para seguir siendo relevante, sino porque la vida le movió el eje. En diciembre de 2025 anunció el nacimiento de su primer hijo. Unos meses antes, en julio, había contado que estaba embarazada a los 41 años y que ni siquiera lo había visto venir: la noticia la sorprendió en plena gira. En febrero de este año, además, ganó el Grammy a Mejor Álbum de Pop Latino por Cancionera, sumando así su quinto Grammy anglo, mientras que su cuenta en los Latin Grammy ya venía creciendo hasta convertirla en la artista femenina más premiada en la historia de esa academia.
En paralelo, el Cancionera Tour siguió avanzando y fijó para el 22 de mayo de 2026 su regreso a Chile, en Movistar Arena, dentro de una ruta que también pasa por otros países de la región. Maternidad, premio, gira, posparto, escenario: no son hechos aislados, sino las piezas del momento vital en que hoy se encuentra.
Por eso, Natalia Lafourcade no habla hoy desde la comodidad de una artista instalada, sino desde una transformación en curso. Y lo primero que aparece en su conversación con CNN Chile es justamente eso: la conciencia de estar atravesando una etapa que todavía se está acomodando dentro de ella.
CNN Chile: Despediste el año pasado con el nacimiento de tu bebé, lo saludaste con un nuevo GRAMMY y ahora, además, llega el anuncio de esta gira. ¿Cómo te sientes?
Natalia Lafourcade: “Contenta, agradecida, totalmente entregada a esta nueva etapa de mi vida. Aprendiendo muchas cosas y surfeando lo que es la maternidad, al tiempo de volver al trabajo, volver a la preparación, a todos los preparativos que implica una gira, y con mucha ilusión de volver a mi pasión máxima, que es el escenario, ¿no? Que es poder cantar y conectar con tantas personas. Con mucha ilusión de continuar esta gira”.
Para Natalia, la vida se ha vuelto más grande que cualquier agenda. Y eso resulta especialmente significativo en una artista cuya obra, desde hace años, está tan ligada a la exploración del mundo interior. En De todas las flores ya había aparecido ese jardín íntimo como territorio simbólico; en Cancionera, ese impulso se volvió todavía más complejo. El disco fue presentado en 2025 como una obra donde surgía un alter ego: una “cancionera” que le permitía a Natalia mostrarse desde otro lugar, más teatral, más libre, más entregado al juego, más dispuesto a no contenerse. Ese gesto creativo coincide, no por estrategia sino por vida, con el momento en que ella misma parece habitar una nueva configuración personal.
Su historia también podría leerse como la historia de una artista que nunca dejó de dialogar con lo heredado, aunque jamás se limitó a repetirlo. Veracruz es clave ahí. Coatepec, los patios, las flores, la cercanía con las músicas tradicionales, el peso de la canción popular mexicana, la educación musical desde la infancia, todo eso aparece de forma persistente en su universo. Y, al mismo tiempo, está Chile: el país del padre, de la familia paterna, de Angol, de Neruda leído en voz alta, de Violeta Parra como faro artístico, del viaje a Osorno que terminó infiltrándose en Hasta la raíz. A Lafourcade le ha tocado vivir en esa doble vibración casi toda su vida: México como suelo formativo, y Chile como linaje, imaginación y memoria familiar.
CNN Chile: Naciste en Ciudad de México, pero creciste en Veracruz, y Veracruz es un lugar muy presente en tu música en general. También está entre los Pueblos Mágicos de México por su tradición, su historia y todo. Además, tus dos papás siempre estuvieron muy presentes en el arte y en la cultura. ¿Cómo sientes que eso conecta con la artista que eres hoy, con la madre que eres hoy, con la mujer que eres hoy?
Natalia Lafourcade: El lugar donde estás, tu familia, todas las cosas que absorbes, impactan de una u otra manera en lo que haces, y creo que así ha sido y no ha dejado de ser. En mi caso, se refleja muchísimo esa parte y, bueno, me da mucho orgullo. Para mí es muy importante. Conforme el tiempo ha pasado, también me gusta mucho rendir homenajes constantes a mi tierra, a mi cultura, a mi gente, al lugar de donde vengo. Que mi música pueda tener impregnada esa esencia, ¿no? Que sea una mezcla de mi esencia como mujer, como ser humano, como persona, pero también de mi entorno. Y siempre queda impactado, y me gusta mucho que la gente me identifique, también ,de esa manera. Ellos saben que esa es mi manera de acercarme a las cosas que hago, a la música.
CNN Chile: Y respecto a la idea de contribuir…. Tus papás son profesores; tu papá hasta el día de hoy enseña. También has dicho que te gustaría abrir escuelas de música.
Natalia Lafourcade: ¡Sí!
CNN Chile: ¿Cómo sientes que la música y la pedagogía musical afectan la cultura de los niños latinoamericanos? ¿Y sigue ese sueño en pie?
Natalia Lafourcade: Es algo que me gustaría muchísimo, muchísimo. Sí, lo pienso. Sueño, sobre todo, con hacer una escuela o lograr un espacio que sostenga las enseñanzas de las músicas tradicionales, las músicas del folclore, las músicas que están relacionadas a estos géneros que se transmiten de boca en boca, ¿no? Son como enseñanzas ancestrales, que oralmente se transmiten y que creo que es muy importante que no se pierdan, ¿no? Que con el tiempo, que con los avances de la tecnología, no se queden en el olvido.
Creo que son músicas que tienen muchos valores. Creo que la música promueve valores importantes en la humanidad, en el desarrollo de la humanidad, en la forma en la que nos relacionamos con el entorno, con nuestros amigos, nuestra familia, nuestra casa, nuestros compañeros y compañeras. La música promueve la empatía, el reconocernos en otras miradas; promueve la sensibilidad, la sinergia, el trabajo en equipo. Para que la música suceda hay una serie de elementos que tienen que coincidir, y todos esos elementos tienen factores muy positivos en lo que sería el tejido social.
Por eso me encanta la música. Me encanta hacerla, vivirla, y por eso creo también que si yo pudiera poner un lugar, o promover un lugar, o ayudar a personas en sus lugares de enseñanza, es algo que me encantaría eventualmente hacer, ¿no? O sea, mi mamá se ha dedicado toda su vida… Desde que tengo memoria, me tocó verla siendo docente de música, igual que a mi padre. Entonces, creo que naturalmente iba a haber una etapa de mi vida donde esta inquietud iba a despertar en mí.
CNN Chile: Y respecto a la cultura, al folclore, tú has dicho muchas veces que eres una gran admiradora de Violeta Parra y de Neruda. Tu papá te leía a Neruda cuando eras más pequeñita.
Natalia Lafourcade: ¡Sí!
Violeta Parra “realmente fue alguien que buscó por su propia intuición y su fuerza, y eso la llevó a cosas maravillosas y tremendas”
CNN Chile: ¿Cómo ves la figura de Violeta Parra?
Natalia Lafourcade: Para mí, ella es un referente. Es una mujer que es un referente. Siempre la he tenido muy presente. En su forma de relacionarse con la música. Creo que la Violeta no era una mujer de irse ni con las tendencias ni de ser necesariamente condescendiente. Era mucho más de ir a su adentro, a su mundo interior, a su forma de expresión, que no solamente era la música. Me gusta toda ella en el aspecto de su arte, de lo que hacía con sus manos, de toda esta capacidad que tenía de plasmar el mundo que veía, el mundo que vivía y el mundo interior que habitaba, también.
Toda su investigación con la música tradicional, con el folclore, todas esas grabaciones que hizo, toda esa búsqueda, esa valentía de irse sola a tantos lugares a investigar. Ella fue de seguir su corazón, de seguir sus inquietudes, de una enorme sensibilidad. Con eso me he identificado siempre. Creo que ha sido un referente para mí en el sentido de compositora, como cantautora, como artista. De saber que, al menos en mi caso, la forma en la que habito la música y en la que la hago… esa es mi verdad. Y yo creo que uno necesita esos referentes en el camino, en la vida, para amarrarte de algo. Para tener como tu árbol ancla. Personajes como Violeta han sido para mí el decir: “Yo puedo anclarme a mi verdad”, y bueno, pues pasará lo que tenga que pasar, ¿no? O sea, puede ser muy grande o no, pero que sea mi verdad.
Creo que ella fue una artista que se ancló a su honestidad, a su autenticidad, a su verdad. Ella no fingió y tampoco trató de ir con el deber ser, de que nadie le dijera cómo tenía que ser. Ella realmente fue alguien que buscó por su propia intuición y su fuerza, y eso la llevó a cosas maravillosas y tremendas. Es una mujer de mucha fuerza, de mucha valentía, y eso es un fuerte referente. Como para cuando tú dices: “¿Cómo armo el camino?” y quiénes son esos personajes que se convierten como en una guía, de alguna manera.
CNN Chile: En 2013, si no me equivoco, pasaste un tiempo en Osorno para escribir acá en Chile.
Natalia Lafourcade: Sí.
CNN Chile: ¿Cómo fue ese proceso? ¿Te conectaste un poquito más con ese lado chileno? Porque antes de eso no habías venido tanto en un sentido más turístico, más de conocer.
Natalia Lafourcade: En ese tiempo decidí hacer un viaje con mi padre para encontrarme, para reencontrarnos con mis hermanas chilenas. Estuvimos como un mes y medio. Fue un viaje meramente familiar, de vacación, de descanso y de conocernos en ese ámbito familiar. Y bueno, llegué a Osorno, que tengo una hermana que vive allá, y fue muy bonito. Estuvimos en su casa, que ella tiene una casa en medio del campo, y ha sido maravilloso poder compartir cada vez que puedo con ella… y con ellas, que las amo, y pues que sí, o sea, son mi familia, familia.
Esto me permitió acercarme mucho a mi familia del lado de mi padre y, bueno, claro que cuando a mí me pasa que habito los espacios de la calma, del silencio, del ocio, del buen ocio, me inspiro muchísimo y empiezo a escuchar ideas, melodías y letras. Como que empieza a aparecer, como que hay algo de mí que se conecta. Como dicen: “Me tengo que desconectar, me voy de vacaciones para desconectar”, yo digo: me voy de vacaciones para conectar.
Como que más bien siento que la mayor parte del tiempo estoy desconectada con el mundo este de afuera, y que cada cuanto me conecto con el mundo de adentro. Y ahí es que se logra esa inspiración. Y pues eso, realmente. O sea, me tocó estar allá y componer algunas canciones que grabé en el disco de Hasta la raíz.
CNN Chile: ¿Y te gustó? ¿Solo fuiste a Osorno? Tu papá nació en Angol, ¿no has ido para allá?
Natalia Lafourcade: No, todavía no he tenido la oportunidad. Ahora me encantaría ir a Angol, fíjate. Sí que me gustaría, como para conectar con esa parte de mi padre, que nació allá. Fuimos a muchos lugares del sur. Estuvimos recorriendo a coche muchos pequeños pueblos. Fuimos a Frutillar, estuvimos en Valparaíso, estuvimos en varios lugares, como Puerto Montt, estuvimos viendo muchos volcanes, caminando mucho por los bosques, Neltume. La verdad, se dieron viajes muy lindos. Cada cuánto se da que vaya a Chile y que pueda yo tener ese tipo de viajes, que son más familiares.
CNN Chile: Y hablando también de Chile, Mon Laferte, que es una de tus grandes amigas y también una figura muy presente en la cultura musical latinoamericana, hace muy poco ganó la Gaviota de Platino en Viña, que es el máximo reconocimiento del certamen. No sé si te enteraste.
Natalia Lafourcade: Claro, sí me enteré. Me dio muchísimo gusto.
CNN Chile: ¿Te gustaría presentarte en Viña?
Natalia Lafourcade: Me encantaría. No se ha dado, pero por supuesto que me haría muy, muy feliz.
CNN Chile: La figura de la paloma está muy presente en canciones tuyas, en discos… Hasta la raíz, en un inicio, se iba a llamar Palomas blancas.
Natalia Lafourcade: Palomas blancas, sí.
CNN Chile: La obra literaria más reconocida de tu tío Enrique, lleva por título, a su vez, Palomita Blanca. ¿Eso sido sin querer? ¿Ha sido la vida llevándote a esos lugares de reencuentro con tus raíces?
Natalia Lafourcade: Sí. La verdad no ha sido una cosa pensada, o trabajada, o diseñada. Realmente yo creo que eso me ha ocurrido muchísimo, o sea, como esas pequeñas coincidencias y metáforas que se han conseguido. Las palomas están muy presentes en nuestros pueblos mágicos, en las iglesias, o sea, son como seres muy… la paloma blanca, la paloma de la paz, toda la simbología que hay alrededor de las palomas.
Como que sin demasiado pensarlo es algo que está muy presente. Quizá porque me gustan, también. Son animales que me llaman mucho; sus cantos se me hacen muy particulares. Y están muy presentes. Inclusive a mi bebé lo llamamos palomita. “Palomita de maíz”. No sé, siempre está muy presente. Y El palomo y la negra… O sea, cuando me casé, las invitaciones, en lugar de decir el nombre de mi marido y el mío, decían “El palomo y la negra”. Y luego eso se hizo una canción de Cancionera. Está muy presente.
CNN Chile: ¿Y el libro lo has leído?
Natalia Lafourcade: Sí, lo leí hace mucho tiempo. Sí.
CNN Chile: ¿Qué te gustaría ver en las próximas voces de mujeres a nivel latinoamericano en la música? ¿Qué le dirías a las próximas Natalia Lafourcade?
Natalia Lafourcade: Yo creo que realmente lo que les diría a las mujeres que quieren hacer sus proyectos, que quieren hacer sus caminos en la música o en cualquier ámbito… realmente yo les diría lo que a mí me dijeron algunas referencias también, en su momento. Yo les diría que es muy importante creer en una, confiar en lo que tienes. Es muy importante explorar, explorarte, buscar, investigar, conectar mucho con el mundo interior y con el amor propio. Yo creo que esa es la bandera que más quisiera llevar: el amor, el amor propio.
Cancionera, por ejemplo, es un disco que habla mucho del amor propio, habla mucho del cuidado de esa flor, la flor del ánima, en el jardín interior. Y una vez que cuidas el jardín interior, pues conectas con ese amor propio. Yo le digo a las mujeres que no traten de imitar a otras mujeres, que no traten de imitar a sus referentes, inclusive. Los referentes son buenísimos para decir, “Ah, o sea, mira esta persona lo increíble que hizo esto”. Pero siempre, cuando se trata el camino de uno, también hay que conectar al ritmo que uno lleva, a la forma que uno tiene de hacer las cosas. A tu propio mundo. Y eso es lo que te hace especial y lo que te hace único, y lo que eventualmente, quizás, te hace ser una persona muy cool.
Pero en realidad, es como más el conectar contigo, conectar con ese mundo interior. Sobre todo en este tiempo, que todo va corriendo muy rápido y que la exigencia es muy fuerte ahí afuera y que eso nos puede hacer pasarla mal… cuando, en realidad, la vida es para disfrutarla y para poder construir tu mundo interior y compartirlo con otras personas. Entonces, yo diría eso a las mujeres. Que no se dejen presionar, que no se dejen envolver por lo que vemos en las plataformas o por lo que nos dicen las redes. A veces todo eso nos dice un tipo de verdad, pero hay que indagar en nuestras propias verdades, también. No buscar la perfección como nos la pintan.
Hay perfección en lo imperfecto, en lo que no está perfectamente bien hecho o es más auténtico, más orgánico también. Sí, yo diría eso… Porque creo que es un tiempo raros, difíciles. Hay mucho contraste en cómo se nos presenta el debería ser, de una o de otra manera.
CNN Chile: ¿Viste el Super Bowl? ¿Qué opinas de lo que hizo Bad Bunny ahí?
Natalia Lafourcade: A mí, verlo me hizo llorar. Me hizo conmoverme muchísimo. Me conmueve mucho ver un artista que, con su poder de alcance, tome el mando y la responsabilidad que implica llegar a tantas personas. Un personaje como Bad Bunny, ya actualmente, llega a millones de seres humanos. Que, en este momento en el cual estamos atravesando cosas tan rudas, tan difíciles… Donde, en Estados Unidos, sabemos que hay un tema difícil y fuerte ocurriendo con la comunidad latina; en cómo está el mundo, la situación humana…
Es un evento y es un discurso político, social dentro de un evento musical, dentro de un evento que impacta a miles y millones de personas en el mundo. Entonces, creo que habla de una valentía. Valentía como artista, también. Creo que habla de valentía y me conmovió mucho. Me conmovió mucho, porque yo me miré a mí, y yo sé que muchas personas se vieron a sí mismos en el evento, en cómo lo armó. Yo sé que muchos nos encontramos y nos identificamos con el sueño. Y me hizo pensar en tantas formas del sueño, el famoso sueño americano que, simbólicamente, más allá del sueño… Sí, el sueño americano es el sueño, el sueño que cualquiera podemos tener y cómo el de alguna manera cuenta que la posibilidad de alcanzar tu sueño, la posibilidad de sentirte orgulloso de ser quién eres, de dónde vienes, de tu raíz, de tu familia, de tu linaje, de tu casa, de mantener la postura y la identidad y la cara en alto y de sentirte orgulloso de eso. A mí me conmovió mucho y me dio gusto, también.
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