Columna de Mario Saavedra | La estafa del analfabetismo: Cómo jubilar la brecha digital de la Generación Silver en 5 años
Por CNN Chile
21.04.2026 / 19:51
Si lo hacemos bien, en cinco años dejaremos de tratar a la Generación Silver como analfabetos y empezaremos a verlos como lo que realmente son: usuarios con el suficiente poder cognitivo y adquisitivo para exigir que la tecnología trabaje para ellos, y no al revés.
Llegamos a un punto ridículo en la industria. Silicon Valley y las marcas de tecnología tratan a la llamada “Generación Silver” (los mayores de 50 años) como si fueran cavernícolas asustados por el fuego. Les diseñan teléfonos espantosos con botones gigantes, les hablan lento en los comerciales y asumen que su mayor logro digital del día será mandar un sticker de Piolín por WhatsApp. Es una falta de respeto histórica.
Parece que a todos se les olvidó que esa misma generación fue la que sobrevivió a los módems de dial-up que sonaban como licuadoras, a las pantallas de MS-DOS y a los pantallazos azules de Windows 95. La brecha digital actual no existe porque ellos sean incapaces de entender el futuro. Existe porque la tecnología moderna fue diseñada para ser intuitiva solo si naciste con un iPad pegado en las manos. Los dejamos atrás en la actualización del sistema operativo social y ahora los culpamos por no saber navegar en un mar de aplicaciones mal diseñadas.
Y aquí es donde entra la mentira más grande del ecosistema tech: el mito de que el cerebro humano pierde la capacidad de aprender a usar interfaces después de las primeras canas. Pura basura corporativa. La neuroplasticidad no se apaga cuando cumples medio siglo. Si un adulto de 60 años tiene la capacidad mental para entender cómo liquidar impuestos o descifrar los cobros de una isapre, te aseguro que puede entender perfectamente cómo configurar la privacidad de una billetera digital. El problema nunca ha sido el usuario; ha sido el método.
La solución a este desastre no pasa por hacer más tutoriales condescendientes en YouTube. Pasa por dejar de ver la tecnología como un bien de consumo y empezar a tratarla como un derecho básico de supervivencia. Hablo de una política pública real y agresiva de Cultura Digital en la educación. Y no me refiero a la tontería de poner más computadores en las salas de clases para que los niños jueguen a escondidas.
Necesitamos una malla curricular transversal. Si inyectamos cultura digital, ciberseguridad y lógica computacional como un lenguaje troncal desde la básica, la brecha digital de la Generación Silver se reduciría a niveles marginales en exactamente cinco años.
¿Por qué cinco años? No es un número sacado de un sombrero corporativo. Es el tiempo exacto que le toma a una generación completa atravesar un ciclo formativo de educación media y salir al mundo real. En sociología lo llaman “socialización inversa”, pero en la práctica significa convertir a los escolares en el departamento de soporte técnico nativo de sus propias casas. El adolescente que aprende sobre algoritmos y phishing en el colegio hoy, es el mismo que llega en la tarde a blindar el teléfono de su papá y a enseñarle a su abuelo cómo detectar un correo falso.
Los burócratas de siempre dirán que un cambio cultural de este nivel toma décadas. Falso. Ya tenemos el dato empírico que destroza esa excusa: la pandemia. En 2020 vimos cómo los adultos mayores adoptaron herramientas digitales de golpe para sacar permisos, hacer videollamadas y operar bancos online. Dimos un salto tecnológico de diez años en apenas 18 meses. Lo hicieron por urgencia y apoyados por sus familias.
No necesitamos décadas de mesas de trabajo en el gobierno para solucionar esto. Si el Estado aplica hoy, a través de los colegios, la misma presión que nos impuso la pandemia, el efecto cascada en los hogares es inevitable. Si lo hacemos bien, en cinco años dejaremos de tratar a la Generación Silver como analfabetos y empezaremos a verlos como lo que realmente son: usuarios con el suficiente poder cognitivo y adquisitivo para exigir que la tecnología trabaje para ellos, y no al revés.