Su dueña dijo que para ella "es un apoyo emocional", por lo que necesitaba volver a Chile con él.
El animal se subió a sus hombros, lo tapó con su cola y comenzó a lamerle las orejas.
La mujer le disparó a quema ropa al ver evidentes signos de golpes en el cuerpo del felino.
El alcalde decidió acercarse al felino para tranquilizar a los vecinos.
El hecho fue registrado hace unos días en Langkawi, Malasia.
La operación fue realizada por un veterinario cirujano de Bulgaria
"¿Qué hubiera ocurrido si en vez de que ella hubiera servido, Kast hubiera servido? Ahí tienes un mensaje de género absolutamente claro". Según Montecino, "estamos frente a una imagen y a una simbólica muy tradicional" que obliga al país a preguntarse empíricamente "quién cuida".