El agroclimatólogo Patricio González analizó el impacto de las posibles lluvias e inundaciones en las ciudades, y adviertió de plagas y estrés térmico que pondría afectar la producción agrícola del país.
En CNN Tiempo, conversamos con el experto agroclimatólogo Patricio González sobre la inminente llegada de El Niño y su impacto en la agricultura.
Según González, los modelos internacionales pronostican que el fenómeno podría llegar con mayor certeza durante los meses de julio, agosto y septiembre.
“Entre mayo y julio hay un 61 % de probabilidades de que empiece, sube al 80 % en el trimestre de junio a agosto, y hay más de un 90 % de que se presente en el trimestre de julio a septiembre y que dure toda la primavera, incluso hasta el verano del próximo año”.
También explicó que El Niño se extenderá desde la Región de Coquimbo hasta La Araucanía, pero aclaró que “ningún evento es igual a otro” y que se podría tener un evento extraordinario. Por ejemplo, como en 1997, cuando precipitaron 710 milímetros de agua en Santiago, cifra superior al estándar de 300 milímetros.
“En 2015 fue El Niño más intenso que ha habido, de ahí que tomara el nombre de Godzilla, y en Santiago solamente llovieron 220 milímetros (…). Entonces, ningún evento es igual a otro, por lo cual es muy interesante lo que puede ocurrir con este eventual evento en 2026, porque el cambio climático ha hecho que las lluvias sean intensas en corto plazo”, precisó.
Asimismo, señaló que podría provocarse una afectación en las ciudades si durante las lluvias caen 70 milímetros en 24 horas, ya que “no todas las ciudades tienen una red de colectores de aguas lluvia, ni defensas fluviales que permitan evacuar esa cantidad de agua en poco tiempo”.
A esto último, González atribuye la causa de las “grandes catástrofes”, porque “las ciudades no están capacitadas y realmente no hemos tenido muchos eventos en el pasado para tener una red de alcantarillado suficiente para evacuar 70, 80 o 90 litros de agua por metro cuadrado (…). Santiago no la tiene”.
¿Cómo afecta el fenómeno a la agricultura?
Ante el pronóstico de un intenso fenómeno de El Niño, el experto señaló que “no hay ninguna medida preventiva que se pueda levantar a esta altura del año” para evitar daños.
“Si este año tenemos un evento de El Niño, como los modelos estiman que va a ocurrir, sobre todo en pleno invierno fuerte, o si llega a ser extraordinario -probablemente hacia la primavera-, obviamente las ciudades van a tener que reportar grandes inundaciones, salidas de ríos en todo Chile central y la gente nuevamente recurriendo a las municipalidades o a la intendencia para solucionar sus problemas”, comentó.
Es en esa línea que subrayó que, en caso de que el evento se produzca en primavera, “significa lluvias de primavera cálidas que generan en los frutales y en las vides enfermedades fungosas, por lo que hay que aplicar más fungicida, y eso encarece la producción. ¿Qué pasa en las cerezas? Si llueve y después hay calor, hay partición y quedan fuera de los mercados”.
En el caso de que fuera en verano, explicó: “Es probable, como ocurrió el año 2024, que en enero y febrero tengamos temperaturas máximas extremas entre 38, 39 e incluso 40 °C. Eso significa que los cultivos después de los 33 °C dejan de hacer fotosíntesis y se malogra la producción. Hay mucha evapotranspiración; el cultivo pierde mucha agua con 38 o 39 °C, y el agricultor necesita regar con mayor intensidad para evitar el estrés térmico e hídrico. Y si hay poca agua, obviamente va a estar limitado para poder regar”.